"Las tormentas me han estado visitando muy seguido, se entusiasmaron en dar mil y un espectáculos en el cielo. Hacen demasiado ruido cuando solo quiero dormir. Una melodìa suena al fondo del corredor, se me es familiar... Sì, sì la conozco. Mi corazòn comienza a palpitar màs fuerte, mis nervios se comienzan a agudizar, los recuerdos salen al escenario, el agua de mis lagrimales quieren salir, recorrer mis mejillas porque es su parte favorita del dìa. No puedo respirar... Una voz me pide tranquilidad, me exije demasiado.
Salì corriendo de la habitaciòn, la melodìa ha cambiado, es completamente desconocida. Me llena de un sentimiento desconocido, quiero sonreìr. Es extraño... no tengo razones para sentirme con un poco de alegrìa ¿Quièn tocarà el piano de esa manera? ¿Quièn tendrà esos dedos de arte que crean maravillas para mis oídos? Me detuve a escuchar con atenciòn, cerrando los ojos, mi mente quedò en blanco, navegué por las nubes sin pensar en mayor cosa, estaba obteniendo tranquilidad. La melodìa aceleraba su tono, màs y màs ràpido hasta detenerse con cautela, mis pasos se apresuraron para desenmascarar al mùsico misterioso. Busquè por todas las habitaciones de la mansión, no habìa nadie. Poco a poco se fue perdiendo la potencia del sonido, perdiéndose en la oscuridad, detuve mi camino y mire a la nada del largo corredor de la tercera planta. La melodìa dejò de sonar.
Fue la primera de muchas noches que buscaba al fantasma de excelente gusto para componer, mi corazòn le empezaba a anhelar...
Tantos huéspedes y ninguno encaja en el perfil porque ninguno toca un instrumento ¿Me estarè volviendo loca? No lo creo... y sì es asì, no me importa. Mi cuerpo necesita de esa paz que transmite tan glorioso sonido cada noche, pareciera que cambiara de ubicaciòn cada vez que voy en la búsqueda.
Pasaron los dìas y decidí dejar de buscar, me conformè con disfrutar tal magnifico recital, cita que iniciaba a las 12:37 am con exactitud. Mientras mi mùsico preferido tocaba, me la pasaba escribiendo pequeñas historias donde imaginaba que èl podìa ser un pequeño intruso que recorrìa las paredes y que nadie podìa verle por lo pequeñito de su tamaño pero con un sonido tan fuerte que despertaba a los vecinos de la casa del al lado, era pulgarcito el ruidoso. En otras ocasiones ilustraba a su ser como un alma en pena que no podìa pasar al hades, nadie podìa escucharle màs que yo, no eran palabras ni señales, solo mùsica con la que se comunicaba, creando el cielo en mis oìdos. Sin embargo, otras veces lo ilustraba como un enamorado tratando de conquistar a una dama pero que por su timidez no podìa acercar su persona a ella y la ùnica manera de entrar en su vida era por medio de la mùsica, porque solo mediante sus melodìas ella podìa tocar su esencia.
Cuando dejaba de escribir, cerraba mis ojos hasta quedar dormida, estaba dando un adiòs a esos insomnio que me estaban carcomiendo lentamente, le estaba agradecida a mi desconocido.
La mañana del 23 salì a las calles de Las Carmelitas por la avenida Los Pinos, era un pequeño barrio donde vendìan cientos de artesanías, baratijas que parecían oro, golosinas y muchas flores. Habìa ido en busca de una grabadora para tener preservados mis recitales de piano. Con veintisiete dòlares y treinta centavos verìa que podìa adquirir. Regresè con las manos llenas a la mansiòn, una grabadora, unas cuantas trufas de chocolate y con fruta, y con flores para perfumar la estancia, esperè al anochecer...
Eran las 12:30 am, a siete minutos de iniciar, 12:38 am hubo un atraso... Luego de un rato, el reloj sonò, era la una de la mañana. ¿Dònde estaba mi pulgarcito ruidoso? Recorrì sigilosamente los pasillos, los cuadros abstractos parecìan tomar formar y me observaban en mi búsqueda, en la penumbra de la noche buscaba algùn sonido que me diera señal que iba por buen camino, no pasò nada. Volvì a mi habitaciòn, y una tristeza se abalanzó sobre mi. Pasaron cuatro noches màs y las presentaciones eran canceladas por su ausencia..." Continuarà.
-Hablando sola.
Pasaron los dìas y decidí dejar de buscar, me conformè con disfrutar tal magnifico recital, cita que iniciaba a las 12:37 am con exactitud. Mientras mi mùsico preferido tocaba, me la pasaba escribiendo pequeñas historias donde imaginaba que èl podìa ser un pequeño intruso que recorrìa las paredes y que nadie podìa verle por lo pequeñito de su tamaño pero con un sonido tan fuerte que despertaba a los vecinos de la casa del al lado, era pulgarcito el ruidoso. En otras ocasiones ilustraba a su ser como un alma en pena que no podìa pasar al hades, nadie podìa escucharle màs que yo, no eran palabras ni señales, solo mùsica con la que se comunicaba, creando el cielo en mis oìdos. Sin embargo, otras veces lo ilustraba como un enamorado tratando de conquistar a una dama pero que por su timidez no podìa acercar su persona a ella y la ùnica manera de entrar en su vida era por medio de la mùsica, porque solo mediante sus melodìas ella podìa tocar su esencia.
Cuando dejaba de escribir, cerraba mis ojos hasta quedar dormida, estaba dando un adiòs a esos insomnio que me estaban carcomiendo lentamente, le estaba agradecida a mi desconocido.
La mañana del 23 salì a las calles de Las Carmelitas por la avenida Los Pinos, era un pequeño barrio donde vendìan cientos de artesanías, baratijas que parecían oro, golosinas y muchas flores. Habìa ido en busca de una grabadora para tener preservados mis recitales de piano. Con veintisiete dòlares y treinta centavos verìa que podìa adquirir. Regresè con las manos llenas a la mansiòn, una grabadora, unas cuantas trufas de chocolate y con fruta, y con flores para perfumar la estancia, esperè al anochecer...
Eran las 12:30 am, a siete minutos de iniciar, 12:38 am hubo un atraso... Luego de un rato, el reloj sonò, era la una de la mañana. ¿Dònde estaba mi pulgarcito ruidoso? Recorrì sigilosamente los pasillos, los cuadros abstractos parecìan tomar formar y me observaban en mi búsqueda, en la penumbra de la noche buscaba algùn sonido que me diera señal que iba por buen camino, no pasò nada. Volvì a mi habitaciòn, y una tristeza se abalanzó sobre mi. Pasaron cuatro noches màs y las presentaciones eran canceladas por su ausencia..." Continuarà.
-Hablando sola.