"Segundo acto".
Quisiera contar la historia de una chica que se enamoró del amor, que terminó decepcionada por la traición, y que no volvería a creer en nada ni en nadie, pero esa no es mi historia. ¿Qué me sucedió? ni siquiera yo lo sé. Ni siquiera sé si realmente él era un ser vivo, no sé exactamente que sentí cada noche, pero pareciera que cada vez que estaba con él, se llevaba un pedacito de mi... Ahora ya no tengo alma, no tengo vida, no tengo nada.
Esas vacaciones marcaron parte de mi historia...
"... Es 8 de diciembre, la abuela me espera que pase mis vacaciones con ella, le llevo tantos regalos, y muchas cosas por hacer, tanto ella como yo adoramos las manualidades, el arte y los postres. Tengo una pintura por cada vacación que he estado con ella, y una nueva receta por cada antojo que hemos tenido. Lejos de la ciudad una pequeña cabaña me espera, aunque ni tan pequeña, tiene dos estudios grandes, uno de ella y el otro del abuelo, ambos aman su tiempo a solas, la abuela dibujando, pintando, creando; y el abuelo construyendo, destruyendo, escribiendo, leyendo de la historia del mundo. Ambos se entendían en su ausencia y en la compañía.
-¡Julieta!
- Creí que no vendrías a despedirte de mi.
-¿Cómo crees que te haría eso? Te extrañaré.
-Y yo a ti, Daniel.
-Conquista el mundo por mi, estaré esperando con ansias tus historias...
Daniel... no tenemos mucho de hablar, pero pareciera que nos conocemos de toda la vida. Lo conocí en una parada autobús, muy arriesgado para esta época, pero solo pasó, nos hicimos amigos al instante, le conté de mis historias, de mis anécdotas, y un poco de mis sueños, traté de ser transparente con él, y aunque tenga pocos secretos, parece conocer ya todo de mi...."
Quisiera no haber conocido a Daniel, haberme atrasado para tomar el autobús, o sentarme a la otra orilla, y que nuestra mirada no se encontrara, que no me hubieses sonreído... Ya no tengo nada para ti, no conquisté al mundo, no tengo más historias, no tengo más alegrías. Cada semana tengo una carta tuya preguntando por mí, la abuela ya no sabe qué responder, mi abuelo se la pasa guardando cada una de ellas, las resguarda en una caja de madera cerca de mi puerta. Sé que te preguntas por qué aún no he regresado...
"... En la casa de los abuelos, me tratan como a una niña, pese a mi adultez, me agrada ser consentida por ellos, es el único lugar donde me siento tranquila. El sol está más radiante, pareciera que me da la bienvenida, el café y el chocolate está hecho, el aroma a rosas ha perfumado la casa, y en mi habitación, un nuevo estuche de lápices me espera.
-¡Juli!
-¡Abuela! -Sentí como me desplomaba en sus brazos, su piel arrugada aun era suave, su calidez, la identificaba, sus canas eran más notorias, aunque su perfume seguí siendo el mismo-.
-Juli, ¿estás llorando?
-Te extrañé demasiado...
-Cielo, solo han pasado unos meses, aunque estoy segura que esta vez te quedarás por más tiempo.
-¿Juli?, ¿pequeña? -gritó mi abuelo-.
-¡Abuelo!
-Tesoro, te extrañamos mucho.
Mi habitación estaba intacta, tal y como la dejé el año anterior. Sin embargo, un pequeño regalo estaba sobre el escritorio, ¿Un libro nuevo?, mis abuelos conocen mis gustos, pero este libro es curioso, pareciera estar incompleto... Que detalles tan peculiares en su grabado, parecen ¿runas?... tengo tarea para estos días, me encargaré de ello en otro momento...".
Si hubiera preguntado por ese libro, nada de esto habría pasado, no estaría atada a él, no tendría nada que me detuviera de regresar a casa.
"... El sol es tan cálido conmigo, quisiera no regresar, la vida de adulto es cada vez más dura, y aunque tengo mucho por lo que debería volver, desearía dejar todo, y quedarme de por vida acá.
A lo lejos, escuché una voz muy familiar...
-¡Julieta! ¡Regresaste!
-¡Lucas!
-Julieta, que bueno volver a verte, tengo mucho por contarte, a que no sabes quien está locamente enamorada de mi. ¿eh? -era muy egocéntrico, siempre un "Don Juan".
-A ver ¿Qué pobre alma se atrevió a poner los ojos en ti?
- Bea.
-¿La hija de los Erazo? Que barbaridad, apenas tiene 19 años, ¿no te parece un poco pequeña?
-Bah! Solo son tres o cuatro años de diferencia. -Me lanzó una mirada de desafío.-
-Bueno, es cosa muy tuya. En fin, me alegra volver a verte. Te tengo mucho que contar ¿Vamos a dar una vuelta?
-Sí, vamos.
Caminamos por las plazas del pueblo, era un ambiente muy veranero, todos queriendo salir del pueblo para la ciudad, y otros regresando de la ciudad al pueblo, como yo. Parte de mi infancia y adolescencia estaba aquí, Lucas era parte de todo ello, pese a los años, la distancia y nuestro infortunio de habernos querido como algo más y que no funcionara, seguíamos siendo muy buenos amigos, cada quien había hecho su vida. Su familia eran los dueños de las relojerías del lugar, y Lucas iba a tomar el puesto de su papá, se había preparado para ello, pero su alma de soñador y aventurero siempre estuvieron presentes, el tiempo que estudió fuera del pueblo fueron sus mejores épocas, la única en la que coincidimos juntos, y aunque esa historia puede ser un poco interesante, está demás comentar.
Mientras dábamos un paseo, me mostró las nuevas instalaciones del negocio familiar, sus padres nunca cambiaban, año con año parecían ser la familia ideal, con ambiciones y proyectos realizados, dos de sus tres hijos se dedicarían al negocio, Lucas y Manuel, mientras que Fernando, conoció a una artista, y se fue tras ella sin decir nada, ya pasaron cuatro años desde entonces, y siguen sin noticias. Recuerdo poco de él, pero de su enamorada, eso jamás lo olvidaría, todos en el pueblo estaban locos por ella. En ese verano, el circo se había hecho presente, y entre sus atracciones, estaba ella, era hermosa, alta, con su cabello castaño y su piel morena, y ojos color marrón; tenía un cuerpo de muñeca, era la trapecista. Solo asistí a una función, su confianza en las cuerdas era admirable, justo esa noche, Fernando la conoció, no sé si fue amor a primera vista, pero sus miradas no se volvieron a despegar desde el instante que supieron de la existencia el uno del otro. Fernando pasó días fabricando un reloj de faltriquera, tallado con las iniciales de él y ella. El última día que dieron su función de despedida, ella no apareció. Manuel tiene la teoría que Fernando le regaló el reloj a Nadia, la trapecista, para que ella supiera la hora en la que debía marcharse, él la estaría esperando en la salida del pueblo, sus padres los buscaron por todas partes, sin embargo, ellos ya se habían marchado en busca de su propia felicidad...
-¿eh? ¿Julieta? ¿Me estás escuchando?
-¿eh? -reaccioné- sí, claro que sí. Pese a los años, tus padres se siguen viendo felices.
-Lo son...
-Y... ¿Saben algo de...?
-No, aún nada, ni una carta, ninguna señal. No sabemos siquiera si sigue vivo.
-No digas eso, Fernando es fuerte, podría con cualquier cosa.
-Menos con las mujeres hermosas ¿No la recuerdas? era un ángel -asentí con la mirada-, tuvo toda la razón de ir tras ella, espero que sea feliz, aunque francamente a veces lo extraño, su habitación sigue intacta.
-Un día lo volverás a ver, no ahora, no mañana, y quizá ni el siguiente año...
-¿Se supone que eso me tiene que hacer sentir bien?
-Trato de ser realista.
-Olvidaba lo cruda que eres, pero con Daniel eres un amor ¿No?
Me sonrojé.
-¡JAJAJAJAJA! -Lanzó una carcajada que apenas duró unos segundos, cambió su postura, y con la mirada puesta en mí.- Lo sabía. Dime ¿Es el indicado?
-Aún es muy pronto para saber eso ¿no crees?
-Solo era una duda.
-Espera un momento... ¿Cómo sabes de...? Abuela...
-Recuerda que ellos me ven como su otro nieto, es normal que me cuenten cosas de ti.
-Deja de ir a buscar chismes de mí con mis abuelos.
-No quiero, y adivina ¿qué? Daniel mandó una carta antes de tu regreso, parece que te quería dar una sorpresa, algo para leer.
-¡Lucas! dame eso!
-No quiero.
Lucas comenzó a correr a toda prisa, y tras él iba con apenas un respiro, la vida sedentaria me estaba haciendo perder. Sentí como si mi corazón se fuese a salir, mire a lo lejos, y Lucas se miraba cada vez pequeño. De pronto, terminamos cerca de una de las fincas del pueblo, era la casa de Ileana, por un momento me había olvidado de ella. La casa estaba hecha cenizas...
-¡Lucas! ¡Lucas! ¡Regresa! ¿¡Qué carajos pasó aquí!?
Lucas regresó de inmediato.
-Bueno... -su mirada se tornó triste- no sabemos exactamente, hace unos meses cayó sobre el pueblo una gran tormenta, y pese al tremendo huracán que parecía azotar, la casa se incendió, parecía un espectáculo irreal, el fuego cada vez crecía, todos hicieron lo posible para ayudar. El padre de Ileana, intentó rescatar a su familia, pero él tampoco tuvo tanta suerte. La casa se consumió, Ileana y sus padres fallecieron adentro, el único que sobrevivió fue Susana, pues para suerte de ella, seguí estudiando en las afueras. Al enterarse de lo sucedido, regresó lo más pronto posible. Encontró los cuerpos calcinados de sus padres y su hermana, apenas se escuchaba su llanto. Podrías pensar que, fue una persona muy fuerte, pero su frialdad era lo más preocupante. No hizo ningún funeral, todo el trámite se lo dejó a un abogado, se llevó algunas cosas, o al menos lo que no había sido consumido por las llamas; todos en el pueblo fuimos al cementerio, al menos de forma simbólica, pero ella ya se había marchado.
-No puedo creerlo... Ileana. ¿Por qué no me dijiste nada?
-¿A qué? Ya estaba muerta.
-Lucas... Te ibas a casar con ella.
-No quiero hablar de eso, todos piensan que soy un pobre diablo que sufrió hipócritamente por ella, pero no fue así. La quería... Pero no quiero hablar de eso. -Genuinamente, sentí su dolor en esas palabras, pero sabía que no era el momento de presionarlo para hablar-.
-Está bien... ¿Vamos por un café?
-Tú ni bebes café.- Una pequeña risa salió de sus labios-."
De haber sabido que tu amor por Ileana era enfermizo, me habría ahorrado todas las formas en las que busqué hacerte sentir bien. Me duele que esto haya terminado mal, pero todo era por tu bien; trato de no visitarte tanto, aunque eso te está poniendo peor, sé que has intentando contactarme, leo cada una de tus cartas, pero no respondo ninguna. Tus padres están preocupados por ti, no saben de tus pensamientos, de tus "aventuras", no saben nada, por eso quieren ayudarte, porque si lo supieran, hace mucho te habrías quedado solo.
Esto solo es uno de los finales anunciados.
-Hablando sola.