viernes, 11 de julio de 2025

Hablando sola - I

"Preludio" 

He dejado de lado la lectura y la escritura, se me han ido los días buscando la música que explique mi estado de ánimo o esta transición. Los rayos del sol me abofetean para levantarme, siempre odian mis noches largas con las estrellas y la luna, se les olvida que prefiero la nocturnidad que tratar de vivir en el día, que el sol es muy grosero, y siempre me regaña, en cambio la luna me abraza y las estrellas me hacen reír. 

Durante mis escapes, alguien entra a la habitación, registra mis cosas esperando encontrar mis escritos, no sabe que me he desecho de ellos, que ya no me interesan como antes, que ya no le encuentro el sentido de seguir con las historias que antes creaba, que me olvidado de mis creaciones; de Naima que era mi personaje estrella, con mil vidas que contar, de Santiago el romántico y enigmático personaje que estaba ahí solo para hacer sentir viva a Samantha, y que esta última intrigada por el misterio de él, se dejaba llevar por sus anécdotas; El duque, inspirado en Fermín Romero de Torres... entre otros, que no quiero ni mencionar, todos ellos, fueron olvidados.

He tenido más de una vez las ganas de volver, pero cada vez ese deseo es olvidado. Había estado dedicada a la fantasía, que en varias ocasiones había olvidado la realidad. Prefería creer en ese mundo donde la luna, las estrellas y sol me hablan, donde los cuentos son la vida real, y aunque parezca esquizofrenia, el mundo está demasiado quebrado como para estar en él, solo soy una escritora rota, con la pasión perdida, y la imaginación corta. 

Alguien prepara el café, el aroma llega hasta mi habitación ¿Quién será? ¿De quién es?, si fuese alguien conocido el aroma estaría acompañado de chocolate, pues el café es para el invitado, y el chocolate para mi.  He buscado otras formas de matar el tiempo, pero se vuelve cada vez más difícil, no he querido hablar con nadie, pues ¿Quién creería de tu existencia? me llamarían loca, que perdí la cordura por escribir de personajes fantasiosos, que eres producto de la imaginación que alguna vez tuve... 

Sigo tratando de descifrar lo que sucedió esa noche, desde tu primera visita, hasta la última vez que vi tus ojos color miel, y que se dilataban al verme. A veces creo que realmente he perdido la razón, pero recuerdo tu piel, suave, tersa... y tu aroma con notas jazmín. ¿Quién eres exactamente? no lo sé, pero te conocí, y no puedo dejarte de pensar. Me dejé intrigar por la historia de tu vida, que aunque fue poco, me tenías ahí escuchando cada noche una historia diferente, sin cronología, y sin desenlace... 

Te conté de mi, de mis pasiones -ahora no queda ninguna-, de mis anécdotas, mi vida entera... Te conté de las personas cercanas a mi, y por un momento te sentí celoso de ellas, de quienes alguna vez amé, e incluso odié; era una sensación extraña, pareciera que quisiera tener todo de mi y a la vez nada. Te volviste el centro de mis cuentos, en cada letra había un pedacito de tu alma, y cada verso era un beso que te dedicaba, parecía que eso te mantenía con vida... Sigo guardando cada una de las flores que me diste, están resguardas en cuadros, adornando mi habitación ¿es demasiado? solo quiero mantener intacto su aroma. 

No sé qué hiciste conmigo, te robaste mis ideas, te ensañaste con mi pasión, y me has dejado sin nada.. Necesito verte, comprender qué hice para que me dañaras así ¿Quién rayos eres?... ¿Qué rayos eres?... A veces te imagino que eres quien escudriña mi habitación, quien prepara el café durante las mañanas, pero es imposible, nuestras citas solo era en las noches, la luna era confidente de ambos, y aunque me siento un poco traicionada, sigo hablándole de ti. 

Tu silueta se pasea por mi habitación, creo que esta vez sí perdí el juicio...

Continuará...



-Hablando sola.