Lunes 24 de Junio, como
es de rutina laboral hice mi ruta para notificar, afortunadamente algunos
contribuyentes eran amables para apersonarse al lugar, eso o que mi compañera
ejercía coacción, tenía un don de convencimiento.
Una
ansiedad me había invadido la noche anterior, aun quedaban restos. Decepcionada
por tan pésima maniobra de mis manos por la madrugada, me senté a reflexionar
durante toda la mañana. Durante la tarde, un terrible nudo se formó en mi
garganta, mi equipo de ruta preguntaba por qué mi silencio, no me contuve mucho
tiempo. Partiendo mi alma en dos comencé llorar, mis sentimientos estaban en
flor, quería recuperar lo perdido. Uno de ellos me dijo que no tenía nada de
malo en tratar de hacerlo, que un hecho es que nada volvería a hacer lo mismo
pero cuando dos personas quieren estar juntas pueden lograr que todo
funcione... Durante la noche medité las posibilidades de regresar, y aunque
estaba predispuesta a un "no" valía la pena intentarlo.
Entré en agonía y una melancolía invadió ni mente, mi cuerpo hecho pedazo del cansancio esperaba una luz de esperanza, que tomará mi cuerpo y me diera la energía y el amor que necesitaba para poder ser valiente. Lo había decidido. En todo este tiempo un error me hizo ser la persona más basura, pero podía arreglar eso. Podía cambiar eso, y en efecto había cambiado mucho... Imaginando su rostro en las noches, casi podía sentir su dolor, rabia y amor que me tiene. Mi corazón lo llamaba. Pensé en el momento más indicado para hacerlo, mi único deseo, pues hacerle la persona más feliz porque merece mucho más de lo que pueden imaginarse. Quedándome dormida con ese pensar, mis sueños dibujaron escenas que no creí volver a vivir...
La mañana siguiente, volviendo a la rutina pensé en muchos argumentos que podría decirle sin lograr llorar, en todos fallaba. Pues sabía que al verlo me derrumbaría en sus brazos, tener su mirada en mi haría que mi voz se cortara... Anhelaba una respuesta positiva. El día pasó y al caer la noche un mensaje estaba en mi celular. Era él. No podía creerlo, me congelé por un momento, y decidí responder... La conversación fluyó como en los viejos tiempos, comentando un poco de nuestras vidas, el camino que llevan y al final... Lo mucho que nos extrañamos. Rompí a llorar cuando me dijo "preciosa", extrañaba tanto eso... Le dije que lo sentía mucho, que había sido muy idiota, él me dijo que todo eso ya pasó y me dio la posibilidad de remediar todo, sin lugar a duda accedí...
"-
¿Quieres arreglarlo? Gabriela.
- Es lo que
más quiero,. Algo que aprendí de ti... Si se quiere, se puede.
- Cuando
quieras 🖤
- Yo tengo
libre todas las tardes...
- ¿Mañana?
¿Un café? Como los viejos tiempos
- A las
cuatro? Mejor un jugo y rojo
- A las
cuatro, tendrás tu jugo... "
Y así pactamos...
Jueves 27 de Junio, entre nervios pasé toda el día que pasara rápido, quería arreglar todo, quería verle, tenía tantas ansias y poco de temor al mismo tiempo. Me pregunté si él habría cambiado, si al verme le seguiré gustando, si al besarme seguirá queriendo volverme a besar... Le amaba tanto que tenía miedo a encontrar todas esas respuestas.
Una buena amiga me llevó hasta la salida de la Universidad, y ahí estaba él, distraído con su música, esperando como en los viejos tiempos. Lo saludé y de un golpe lo abracé sin decir mayor cosa... Y sus labios tocaron los míos... Volví a sentir esa paz y dulzura.
Nos encaminos hasta su casa, llevaba mucho tiempo de no ir, pero el camino aún lo recordaba con exactitud. Durante el camino, seguimos actualizando nuestras vidas... Al llegar a casa, tuve la mejor de las bienvenidas, la cachorra que tanto extrañé de igual manera, esos ojitos de ternura que tiene para pedir algo. Rendida ante ella, la acaricié hasta no poder, ambas estábamos contentas de la visita.
Entrando a su habitación empezamos a retomar la conversación pendiente... No nos llevó mucho tiempo, y tampoco me llevó mucho tiempo comenzar a llorar, estaba contenta de estar a su lado nuevamente. Decidimos comenzar de cero, una nueva cuenta, una nueva aventura, y aun cuando ya nos conocíamos, noté que había cambiado... Y de igual forma lo había hecho yo. Precisamente eso vamos a empezar a conocer, los cambios que tenemos y veremos del otro. Por otra parte, mi piel y la de él se llamaban... Ya eso queda a discreción de mis memorias, pero puedo decir que toqué el cielo.
Continuará...
-Hablando sola.