sábado, 29 de junio de 2019

Desde cero.


Lunes 24 de Junio, como es de rutina laboral hice mi ruta para notificar, afortunadamente algunos contribuyentes eran amables para apersonarse al lugar, eso o que mi compañera ejercía coacción, tenía un don de convencimiento. 

Una ansiedad me había invadido la noche anterior, aun quedaban restos. Decepcionada por tan pésima maniobra de mis manos por la madrugada, me senté a reflexionar durante toda la mañana. Durante la tarde, un terrible nudo se formó en mi garganta, mi equipo de ruta preguntaba por qué mi silencio, no me contuve mucho tiempo. Partiendo mi alma en dos comencé llorar, mis sentimientos estaban en flor, quería recuperar lo perdido. Uno de ellos me dijo que no tenía nada de malo en tratar de hacerlo, que un hecho es que nada volvería a hacer lo mismo pero cuando dos personas quieren estar juntas pueden lograr que todo funcione... Durante la noche medité las posibilidades de regresar, y aunque estaba predispuesta a un "no" valía la pena intentarlo.

Entré en agonía y una melancolía invadió ni mente, mi cuerpo hecho pedazo del cansancio esperaba una luz de esperanza, que tomará mi cuerpo y me diera la energía y el amor que necesitaba para poder ser valiente. Lo había decidido. En todo este tiempo un error me hizo ser la persona más basura, pero podía arreglar eso. Podía cambiar eso, y en efecto había cambiado mucho... Imaginando su rostro en las noches, casi podía sentir su dolor, rabia y amor que me tiene. Mi corazón lo llamaba. Pensé en el momento más indicado para hacerlo, mi único deseo, pues hacerle la persona más feliz porque merece mucho más de lo que pueden imaginarse. Quedándome dormida con ese pensar, mis sueños dibujaron escenas que no creí volver a vivir...

La mañana siguiente, volviendo a la rutina pensé en muchos argumentos que podría decirle sin lograr llorar, en todos fallaba. Pues sabía que al verlo me derrumbaría en sus brazos, tener su mirada en mi haría que mi voz se cortara... Anhelaba una respuesta positiva. El día pasó y al caer la noche un mensaje estaba en mi celular. Era él. No podía creerlo, me congelé por un momento, y decidí responder... La conversación fluyó como en los viejos tiempos, comentando un poco de nuestras vidas, el camino que llevan y al final... Lo mucho que nos extrañamos. Rompí a llorar cuando me dijo "preciosa", extrañaba tanto eso... Le dije que lo sentía mucho, que había sido muy idiota, él me dijo que todo eso ya pasó y me dio la posibilidad de remediar todo, sin lugar a duda accedí...

"- ¿Quieres arreglarlo? Gabriela. 
- Es lo que más quiero,. Algo que aprendí de ti... Si se quiere, se puede.
- Cuando quieras 🖤
- Yo tengo libre todas las tardes...
- ¿Mañana? ¿Un café? Como los viejos tiempos
- A las cuatro?  Mejor un jugo y rojo
- A las cuatro, tendrás tu jugo... "


Y así pactamos... 


Jueves 27 de Junio, entre nervios pasé toda el día que pasara rápido, quería arreglar todo, quería verle, tenía tantas ansias y poco de temor al mismo tiempo. Me pregunté si él habría cambiado, si al verme le seguiré gustando, si al besarme seguirá queriendo volverme a besar... Le amaba tanto que tenía miedo a encontrar todas esas respuestas. 

Una buena amiga me llevó hasta la salida de la Universidad, y ahí estaba él, distraído con su música, esperando como en los viejos tiempos. Lo saludé y de un golpe lo abracé sin decir mayor cosa... Y sus labios tocaron los míos... Volví a sentir esa paz y dulzura. 

Nos encaminos hasta su casa, llevaba mucho tiempo de no ir, pero el camino aún lo recordaba con exactitud. Durante el camino, seguimos actualizando nuestras vidas... Al llegar a casa, tuve la mejor de las bienvenidas, la cachorra que tanto extrañé de igual manera, esos ojitos de ternura que tiene para pedir algo. Rendida ante ella, la acaricié hasta no poder, ambas estábamos contentas de la visita. 

Entrando a su habitación empezamos a retomar la conversación pendiente... No nos llevó mucho tiempo, y tampoco me llevó mucho tiempo comenzar a llorar, estaba contenta de estar a su lado nuevamente. Decidimos comenzar de cero, una nueva cuenta, una nueva aventura, y aun cuando ya nos conocíamos, noté que había cambiado... Y de igual forma lo había hecho yo. Precisamente eso vamos a empezar a conocer, los cambios que tenemos y veremos del otro. Por otra parte, mi piel y la de él se llamaban... Ya eso queda a discreción de mis memorias, pero puedo decir que toqué el cielo. 



Continuará...



-Hablando sola.


martes, 25 de junio de 2019

Fue una noche de insomnio.


... Me envolví entre mis sábanas color rosa para explorar  mi cuerpo abandonado, ha pasado muchísimo tiempo desde que no siento ninguna sensación de placer. Ni siquiera mis manos, expertas en el arte de la seducción propia, lograban nublar mi mente en blanco para dejarme llevar en la penumbra de la noche. El estrés era demasiado grande. Pensar que su cuerpo estaría en brazos de ella, rompía mi concentración. Sin embargo, lo creo un caballero y además no es muy bueno estando de mujer en mujer... Pensando en él, y nuestros encuentros, me ayudaban a maquinar y ha recorrer mi piel cálida que gritaba con desesperación su presencia.
Nadie, absolutamente nadie podía despertar lo que él despertaba en mi, ha sido el único que logró sacar esa lujuria que tenía guardada y que ni siquiera yo sabía que me manejada.
No era solo placer, era amor, ambas cosas estaban ligadas por el deseo de estar complemente cerca y tocar el cielo. Aún cuando no llegamos a consumir el acto, ya estaba pensando en dejarlo ser... Pero mis bloqueos mentales y de responsabilidad por mi carrera me detenían a probar el mayor extasis.
A pesar de la bomba de febrero, hasta la fecha he vivido en castidad completa. Un caballero intentó llamar mi atención, queriendo conquistar lo que ya estaba conquistado por esa persona, él está consciente de ello. Fue todo un fracaso, no podía evitar lanzar una mirada de sarcasmo y decepción en cada intento de solo un beso, me parecía patético. Nunca me gustó realmente, la soltería hace pensar que por estar libre, un beso no es nada, pero hasta por un beso puedes saborear la dulzura de la vida y eso, solo lo había logrado una persona en mi. Cada día me convencía más que mi cuerpo y mi corazón solo eran de una persona. Me estaba hartando que mi estrés y falta de manejar problemas me afectarán hasta en mi único momento de salir a flote con pasión por mi misma. Pero antes de cualquier movimiento sabía que tenía que meditar. 
Extrañando sus caricias, sus besos bajando por mi cuerpo, su manera de comenzar con el acto, nuestras ropas cayendo... Le anhelaba. Nunca había esperado tanto tiempo sin estar con él. 
Mi habitación cada vez más fría, mi cuerpo con tanto calor rezagado, tanta pasión reprimida, y controlada porque sabía contra quién la quería desatar. 
Su mirada, esa mirada tan pura al verme a su lado, mi cuerpo en completa paz a su lado... Todo era ideal. Siempre traté de complacerle, y quiero creer que lo lograba y que nadie más podría hacerlo. Y él siempre buscando mi felicidad en su habitación, sabía cómo hacerme llegar. 
Desde marzo, tratando de remediar errores, sabiendo que cada acto que hacía terminaría mal, pero había perdido mi madurez y templanza. La estoy recuperando. Ordenando mis pensamientos y sentimientos... Los deseos fueron los últimos es alinearse a la lista. Eso estaba intacto, en ese sentido, no estaba  dispuesta a estar con nadie que no fuera él... 
Han pasado varios meses y la noche se ríe de mi, pobre adolescente ingenua que no sabe darle amor a su propio cuerpo, tan fácil que parece... Pero no lo es, simplemente no lo es. 
Le extraño por todo lo que es él, no sólo porque me hacía sentir mujer, sino, por todo, absolutamente todo de él... Podría buscarle, sé que es una posibilidad su rechazo, pero sí lo intentaría. Aunque primero debo terminar de completar mi carácter fuerte que me hace tanta falta para volver a dar todo de mi como lo hice cuando comenzamos.


Se hicieron las 2:15 de la mañana, no lo logré concebir el sueño. Llevo una semana así...
Apenas iniciando el día pero necesitaba escribir...


-Hablando sola.

lunes, 24 de junio de 2019

Cambio de rutina a rutina.

Cada mañana tenía un monólogo diferente, eso me ayuda a ordenar mis ideas poco a poco, y recordé el principio de mi entrada al mundo de la adultez...

Inicié mi vida laboral como pasante en una institución pública, francamente tenía miedo a no poder desempeñar de buena manera, miedo a tener un jefe grotesco, miedo a que mi ambiente laboral fuera el más hostil. Sin embargo, estaba preparada para ello, nunca un trabajo será perfecto, y siempre habrán detalles que serán poco satisfactorios para uno. Me tuve fe.

Para mí sorpresa mi primer Jefe fue una belleza, se convirtió en un gran amigo. Como es de costumbre soy una persona puntual, si mi jornada comenzaba a las 7 de la mañana, a las 6:30 me encontraba en el lugar. Mi jefe, Don Walter siempre me acompañaba con una taza de café en mi escritorio, mientras tanto yo bebía un jugo rojo que se me tenía prohibido por los químicos que tenía, pero no podía dejar de disfrutarlo. Entre charlas sin sentido, me comentó toda su vida, desde cómo conoció a su esposa, cuando tuve su primer hijo, hasta darle bienvenida al cuarto retoño, tres profesionales y uno a empezar la vida universitaria. Estaba orgulloso de sus hijos, triste a la vez porque ninguno quería hacerle abuelo, su inicio en el trabajo, y cuentos de sus primeros jefes. Entre risas y malos chistes sobre los pasantes de años anteriores, me contaba anécdotas de contribuyentes que se declaraban en amores a primera vista por la buena atención de las becarias, los romances entre empleados y pasantes, y sobre las grandes oportunidades de optar a una plaza, e ir creciendo dentro de la institución. Este hombre de buen corazón, supo leer mis expresiones, mi mirada y hasta distinguir mis sonrisas, le conté la mayor parte de mi vida. Como buen consejero me decía lo que tenía que escuchar y muchas veces  me hizo llorar, me decía que me faltaba valor y carácter, que era normal que las cosas afectaran pero que no podía volver a permitir que me afectaran en todo el entorno que había trabajado para que estuviera bien, los errores se dan constantemente, pero siempre se puede comenzar de nuevo, me dijo que a veces uno sabe las consecuencias pero cuando se siente acorralado por todo los problemas grandes y pequeños, hay descontrol y no tomamos en cuenta esas consecuencias, y es ahí cuando aprendemos de los errores, que se debe manejar con calma y comentarlo sin importar lo pequeño que sea... Palabras que tendré bastante presentes. Me molestaba por mi corte de cabello que combinaba con mi carisma y mi lunar de la mejía izquierda, pues habían contribuyentes ya edad muy avanzada que se detenían a dejar un presente o lanzar piropos en mi ventanilla. 



Éramos cinco señoritas y un muchacho de los que Don Walter estaba a cargo, y fue conmigo con quien tuvo más empatía. Siempre me cuidaba cuando un joven se trataba de sobrepasar, créanme hay ciudadanos muy audaces a la hora de conquistar, pero bastaba con que levantara la mano para que mi supervisor se apersonase a mi ayuda. Hubo en una ocasión que a una compañera un contribuyente le pidió matrimonio, había llegado tres veces a hacer la modificatoria de la declaración, no le importaba hacer grandes filas por tan de que Melina mi compañera de al lado le atendiera. Fue muy gracioso porque ella estaba sorprendida de la intensidad de ese hombre. No se comprometieron si es lo que piensan, ella amablemente agradeció rechazando la oferta.


A medida que me iba acoplando a esta nueva etapa de mi vida, las nuevas responsabilidades y la administración de dinero no me fueron muy difíciles de soportar, había aprendido gracias a mi antigua pareja a desmembrar el dinero, saber en qué se gastaba o invertía, conocer los gastos básicos y estirar el dinero hasta el último día de pago, dejando un dólar de emergencia en mi cartera. Justo a quien llevaba un buen tiempo sin verle, hasta que durante una jornada, como era de costumbre a la hora del almuerzo siempre me correspondía cubrir a las empleadas fijas, "las madres" se les puso de sobrenombre, pues su exactitud con la hora de consumir sus alimentos sagrados era demasiado precisa, ni un minuto menos, ni un minuto más y esa edad de jubiladas que se manejaban daban honor a sus apodos. Estando en una de las ventanas principales, imaginé por un momento que la presencia de aquel ser que extrañaba tanto entraría a hacer su declaración, por un momento dejé esa idea en el aire. Rodeada de mis compañeros de trabajo, los chistes nunca faltaban, al girar a mi puesto noté su silueta en un abrir y cerrar de ojos. Se cortó mi respiración. 

Camisa negra, pantalones azul negro y su mochila Negra, distraído para hacer fila, estaba desolado el lugar, la mayoría de las ventanillas disponibles, y mi supervisor guiando, todo giraba a que me correspondería atenderlo... sin embargo no fue así. Una señora apareció frente a mi, y otra compañera le atendió. No pude hacer mi trabajo, nerviosa y temblando, estaba entrando en una burbuja de ansiedad, una voz me dijo que tuviera calma. Terminé de atender, Don Walter me hizo señal de almuerzo, me levanté y él seguía sentado. Mis nervios se notaban cada vez más, intenté disimular... Mi jefe notó mi cambio, extrañado de mi actuar comenzó a sacarme platica para calmar la tensión.

Me dirigí a la salida, y por un momento me cruce con él... Creo que no me vió, no subió la mirada, directo a la salida y con mochila abierta, salió con prisa. Mi corazón quedó congelado, palpitando aceleradamente... No podía respirar, con el solo hecho de verle me tenía a su merced... Fue la última vez que le vi, que le contemplé... Ese día me cuestioné muchas cosas. 


Don Walter me interceptó y comenzó el sermón de la tarde. Me dijo con palabras claras que se me notaba que aún le amaba, claro que no estaba equivocado, pero la culpa era más grande. 
Pasé toda la noche viendo fotografías de cuando estábamos juntos... Dejé pasar los días.
Mis pesadilla siguieron aumentando y otra voz aparecía por las noches, contando viejas historias que no podía liberar... Marzo y Abril marcaron mis agonías. No dije nada, hasta que llegó mayo...


Mi jefe, mi buen amigo, en muchas ocasiones me sacaban tantas risas, y las bromas se volvieron mutuas, parecía estar jugando con mi papá en aquellas épocas de gloria. Sabía que le extrañaría muchísimo, pues al cabo del ejercicio fiscal, fui removida a otra dependencia. La despedida fue emotiva, pues en dos meses había hecho a un amigo muy importante para mí. Tenía muy buenos consejos, puedo decir que me alistó para lo que venía sobre mi, siempre me recordó que las palabras que no construyen entran por un oído y salen por el otro. Tuve suerte de que mi primer supervisor fuera excelente persona conmigo. Le estaré agradecida siempre. Quisiera tanto contarle como va mi vida desde mayo hasta la fecha, pero su vida es más ocupada que la mía. 


Conforme los días pasaron la rutina se cambió, 5:30 de la mañana estaba en la universidad, 6:30 directo al trabajo. Caminando por el parque infantil, mirando a cada vendedor ordenar su mercadería para estar lista a disposición de las personas que caminaban agitadas a las paradas de autobuses, bajaba por la Corte hacia una dependencia no muy grata para mi pues mi trabajo pasó de oficina a ser trabajo de campo, en otras palabras, notificar es mi labor. He aprendido el nombre de calles, avenidas, pasajes y colonias gracias a ello, poco a poco descubriendo los lugares más sanos y los más peligrosos, tachados como zonas de alto riesgo, cuestión que mi "adorada" jefa no entiende y envía sin duda alguna a todos los que están bajo su mando, incluyéndome claro. Mis primeras notificaciones fueron cerca del trabajo de pareja anterior, parecía ex novia psicópata observando el edificio donde sabia que se encontraba laborando. En muchas ocasiones quise sentarme a esperar su salida, pero sabia que no era lo correcto, lo anhelaba tanto pero tenía que resolver otras cosas antes de llegar a ese punto,



Por lo general luego del trabajo, mis tardes en la universidad no pueden faltar, siempre llegando a las cuatro de la tarde, a veces a seguir con mi tesis y otras veces solo a ver el cielo recostada en el césped. Ya tenía mi itinerario marcado. 

Cada semana es más pesada que la otra, y aún así el cansancio no es tan grande para hacerme caer en coma, sin cenar por las noches pues me repugna el ambiente de mi dulce hogar, un desayuno poco saludable y el almuerzo pues me cuelgan si no compro comida, he creado buenos lazos con mis compañeras de trabajo, en poco tiempo se volvieron muy cercanas. Mi alimentación no ha sido la más sana, pero trato de no verme demacrada... Al llegar a casa en la noche solo me digno a dar las buenas noches y acostarme hasta que la consciencia me dice que debo dormir... Y así volver a la monotonía del siguiente día.



- Hablando sola. 

domingo, 23 de junio de 2019

Anécdotas de media noche.

La noche hace presencia nuevamente, mi cuerpo se sentía cansado de tanto análisis, gracias a mis ocupaciones académicas y laborales mi mente había estado ocupada durante todo el día, era lo menos que podía hacer, estaba aturdida de tanto término de "servicio público", la Escuela Nacional de Formación Pública tenía mis agradecimientos por explotar esta mente tan poco brillante. 
No me había percatado en la hora hasta que un ser lanzó una llamada al azar, no respondí. Al parecer mi ausencia en las redes sociales se había hecho un poco notoria, últimamente solo reviso lo que interesa, público lo que apunta mi corazón, y escribo a quien necesite mi ayuda en el momento. Una persona intenta diariamente darme ánimos, pero todos son fallidos, le doy mérito, pero siguen siendo intentos fracasados. Le esquivo constantemente. Mi voz de la razón, mi pequeña niña de cabello rizado y rebelde, y no digo pequeña de edad, sino de estatura, a ella sí le trato de responder de manera positiva a sus intentos de animarme, aunque muy en el fondo sabe que me sigo quebrando. Marzo, Abril, Mayo y actualmente Junio han sido meses completamente detestables, y ella es la única que sabe lo que verdaderamente he estado sintiendo, a los demás los engañé con una mascara de crisis absurdas de cualquier universitaria. Intenté buscar muchos refugios, en todos fallé, solo me queda escribir... y siendo que está fallando también por que mis letras no son leídas por quien en realidad quiero que sean y no porque quiera obtener respuesta, sino porque solo siento. Sin embargo, otra parte de mi me dice que lo hace... No sé cual creer.
Cada paso que estoy dando, lo doy con miedo a equivocarme, ya estoy harta de tanto error. Acostada en el suelo, viendo techo en medio de la oscuridad, sé que por la negrura de la noche no alcanzo a distinguir, pero sé que es mi techo lo que está ahí, entre pequeños destellos dibuja seres inhumanos que me buscan para contar una historia de buenas noches ¿Estaré perdiendo la razón?. Mis ojos se empiezan a cerrar, imagino grandes escenas heroicas de épocas nunca antes vistas, de mundos que no tienen sentido, mi mente solo se quiere distraer. Sentí que alguien me cargaba hacia el cielo, que me llevaba hacia la Luna, porque escuchó mis suplicas, las estrellas me extrañan, quieren volver a jugar, no las puedo decepcionar. Mis ojos se abren y se llenan de asombro al ver el cielo iluminado por el resplandor de la luna, haciendo un cruce en las sombras de las nubes, creando una fotografía que jamás olvidaré... El sol, escondido al otro lado de la tierra me grita desde su refugio, omito su voz porque no es a quien quiero visitar, es terco y no entiende que la luna me tiene atrapada con esa forma de dar luz y ternura, quiero mi beso de buenas noches. 
Un grito me despierta de tan majestuoso sueño, salté de golpe, encendí la luz y salí hacia el cuarto de mi madre, pues de ahí provenía el sonido. Mi padre enojado e indignado salía de su habitación, susurrando "Yo no hago eso, no soy violento. Nunca he sido violento". Sin subir la mirada, bajó hacia la cocina, desconcertada entré al cuarto de ella, estaba como una niña, asustada en la esquina de la cama, al lado de la pared, traté de tomarla la mano y preguntar qué había sucedido, sin mirarme, se arropó con las sábanas. Toqué su cuerpo, estaba temblando. Cerré la puerta de la habitación con llave, mi padre seguía susurrando "No soy violento, tú lo provocaste". Escuché en el cuarto de mi hermana que echaba llave, sabia decisión. Intenté nuevamente acercarme a mi madre, reconociendo mi voz, quitó sus sábanas y se echó a llorar en mis brazos, seguí sin entender que pasaba aunque mi subconsciente me estaba dando la respuesta.
Revisé su cuerpo, y estaba rojo de algunas partes, su piel es delicada y los golpes se hacen notar bastante rápido. Mi padre había ejercido mano dura sumado con resentimiento y odio hacia ella, no sé exactamente como habían sucedido las cosas, pues anestesiada en el sueño no logré captar la confrontación. 
Era 1:35 de la mañana, mi padre acostumbra a observar a mi madre dormida ¿Cómo lo sé? Escucho sus pasos, en mi casa, el silencio es tan grande que se escucha hasta la respiración, mi madre siempre echa llave pues sabe el mal que padece el hombre con quien hace 25 se casó. Por alguna razón esta noche no fue de esa manera. Nunca creí que él sería capaz de poner un dedo sobre una mujer, pues su código caballero lo tenia muy presente pero su carácter machista podía sobre todo. Tuve miedo durante la noche, me quedé con ella hasta que se quedó dormida. 
El reloj apuntó las 3:25 de la madrugada, mi alarma estaba a tan solo 32 minutos de sonar. Salí de la habitación, mi padre estaba dormido, sus ronquidos eran inconfundibles con los de mi hermana y mi madre a la vez. Entré a mi habitación, lloré. Haberme controlado frente a mi madre en esa escena me desgastó, pues también tuve miedo, quería llorar de lo asustada y enojada que estaba, pero no podía bajar mi posición a mantener la calma. La alarma sonó, levanté a mi papá para que se alistara... Como si nada hubiese pasado, mi papá se levantó, se fue al baño, a la rutina de cada mañana. Mi madre siguió dormida, al igual que mi hermana. Me duché con mucha lentitud para desahogar lo que estaba sintiendo... Salí del baño y como si nada, me alisté y salí a la rutina diaria...


-Hablando sola.

miércoles, 19 de junio de 2019

"Feliz cumpleaños"

Eran las 4:05 de la mañana, me levanté sin mayor problema, arreglé mis cosas y mi persona, salí hacia la Universidad como de costumbre cada mañana.
5:30 de la mañana, la universidad está demasiado desolada, caminé sin rumbo entre las facultades, matando el tiempo para ir al trabajo. Viendo cada zona, recordé tantas cosas con esa persona, recordé las platicas, nuestro comienzo, y nuestro final... Me mordí el labio inferior, salí corriendo al trabajo. Mis compañeros tratando de alegrarme entre risas y felicitaciones, recordé que estaba cumpliendo 23 años. Una tristeza me invadiò sin compasión, amarró mis pensamientos a un sin fin de recuerdos, melancólicamente me paseaba entre los pasillos, en recepción parecía una muerta sirviendo a cada contribuyente. Mis buenas amigas dibujaron entre viejos papeles grandes felicitaciones durante todo el día, sonreí todo lo que pude. Me estaba ahogando por dentro. Cada vez que podía entraba al baño a respirar profundamente y contener esas ganas de llorar. No era tan fuerte.
Al terminar la jornada, corrí por ser la primera en salir, busqué mi camino hacia la universidad nuevamente, esperando encontrar a mi pequeña conciencia, audaz y de corazón fuerte mi voz de la razón que me consuela con dureza y grandes porciones de ternura. Desahogué mis penas en ella, era la única que escuchaba mis condolencias, la única  persona que me puede juzgar.
Aturdida de tantas risas y felicitaciones, caminé hacia uno de mis pocos refugios... Acostada en el césped, cerré mis ojos... Era mi primer cumpleaños sin su presencia. Cada vez es aún más difícil. Sé que él no me felicitará, sin embargo, muy dentro de mi desea que lo haga, recibir aunque sea unas dos palabras... Me derrumbé entre lágrimas y sollozos. Mi voz de la razón me dijo que era natural que estuviera de esa manera, ella sabia que yo me llegaría a dar cuenta de las cosas, de los errores y de las decisiones que tomé, me bastó un "te lo dije" para que rompiera en lágrimas aún más amargas, estaba frágil. Sigo frágil, en mi mente suenan las palabras "si tan solo"... Y son muy parecidas, al "hubiera", lastimosamente ninguna de esas dos cosas existen.
Me levanté del césped, sequé mis ojos, caminé hacia la facultad pensando en que todo esto pasará y que tardaré mucho en sanar y en dejar de recriminarme día a día. 
Me pregunto si me extrañará tanto como yo a él, me da miedo preguntar porque el resentimiento y la decepción pueden dominarle más...
De camino a casa, pensando en las felicitaciones que esperaba de mis padres, me encontré con la noticia de que mi madre había denunciado a mi papá en Juzgado de Familia, por pura violencia psicológica. Mi hermana, mi pequeña hermana, sin meterse en nada, me decía que fuera hacia mi habitación. Mi poca tranquilidad luego de desahogarme se esfumaron tan pronto, un proceso judicial había comenzado; Y aunque en mi país para dar impulso procesal a los trámites es completamente tedioso, en casos familiar, todo pasa en un abrir y cerrar de ojos. Si me lo preguntan, No sé que pensar sobre la situación, al final mi madre se irá del país, mi hermana con ella, y mi padre posiblemente caerá en depresión a tal punto de querer quitarse la vida, y ya presenta síntomas, yo por mi parte en un cumulo de emociones, sentimientos y pensamientos, solo quiero un poquito de paz y no la logro encontrar. 
Que bonito cumpleaños, destruida por joderme el corazón, mi vida familiar una basura, sin lograr concentrarme en la mis proyectos académicos y en el trabajo valiéndome por completo mi vida al ir a notificar a lugares que no debería de ir. A veces creo que la de los síntomas suicidas soy yo, pero eso ya es otro cuento.
Son las 9:48 de la noche, en mi habitación escribiendo versos de dolor, esperando sacar lo mejor de mi, y no logró concluir nada, buscando en mis libros algún poema que me de vida y solo encuentro a Carlos Ruiz Zafón un autor que tenemos en común con él... Sin poder leerle, guardo mi libro favorito "El Laberinto de los Espíritus", guardado en mi pequeño estante de libros, es uno de los que màs cuido, encuentro sus cartas y mi corazón se vuelve a romper, leo sus escritos y quedé muerta de tanto recordar... No puedo más, no soy valiente, no soy tan fuerte... Soy un fracaso. Escuchando "Your Guardian Angel- The Red Jumpsuit Apparatus" me acuesto esperando lo mejor para mañana. Quizá nada mejore pero habré dicho lo que tenía que decir por esta noche y aunque él no vuelva a leer mis versos, espero siga progresando como hasta ahora lo está haciendo, y que de quien se enamore, le ame más de lo yo le amo. Sigues mereciendo tanto. 
Felices 23 a mi misma. 
Gracias a mis amigos por sus buenos deseos.

lunes, 17 de junio de 2019

Si quieres tranquilidad, solo mira al cielo..

"Generalmente las personas siempre buscan un consuelo cuando una parte de su corazòn ha sido dañada, quebrada o mutilada ya sea total o parcialmente. El problema no es buscar ayuda, ni tampoco un refugio, el problema es buscar el escondite en el lugar menos adecuado. Muchas veces uno suele caer en huracanes de pensamientos que desequilibran todo lo trabajado por mucho tiempo, y puedes hacer añicos toda una estructura de felicidad en un abrir y cerrar de ojos. 

Mis sueños nunca me han mentido, no engañan, nada màs confunden... Veo desconocidos que con el paso que tiene mi vida, aparecen a los meses, incluso a los años. Mi memoria guarda los sueños màs inusuales y los saca de ese baùl cuando en la realidad se cumple, asì he visto llegar y salir varias personas de mi vida, no me sorprende. Sin embargo, hay pequeños hilos de mi subconsciente que se quedan en la nada y no miran venir las grandes montañas de estupidez que puedo cometer en dos segundos. Dicen que algunas cosas solo pasan, pero joderte el corazòn por tu misma cuenta no me parece que entre en esas "cosas que solo pasan".

Hoy no hablarè de la luna, ni del sol, ni de las estrellas, mucho menos de mis sueños... Hoy hablarè de mi, una chica de 22 años que no se complica la vida, o al menos eso creì, cabello corto, castaño oscuro, ojos cafè oscuros, alta y trigueña, y con un lunar en la mejilla izquierda que me hace tener una pizca de coqueterìa, porque para ejercer esa destreza que debe tener una mujer, no soy muy buena, un poco de ayuda debìa tener... En fin, estoy en la ultima etapa de mi carrera, ademàs estoy empezando la vida laboral, y créanme, no es sencilla. El ùnico motivo que tiene una persona para estar constante en un trabajo, son los ingresos que se tienen porque una vez que tus manos sienten un poco de riqueza, ya no te quieres detener y quieres màs. Han pasado demasiadas cosas en mi vida últimamente y hasta esta fecha me siento estancada. Me busquè la peor de las desgracias, y no me puedo justificar. Han pasado ya alrededor de cuatro meses desde que me comencè a hundir.

Siento un vacío en mi corazón, dicen que con tiempo eso sanará y pueda que asì sea, sin embargo, quisiera remediar mis errores, anhelo con toda mi alma poder hacerlo, pero en la realidad eso es imposible, estoy probando el infierno que yo misma creé... No, no me hago la victima, solo estoy sufriendo por dentro y es comprensible. Me lo merezco y merezco que la persona a quien le hice daño sepa que estoy pagando caro todo. Sí, ten un poco de satisfacción que me di cuenta de mi idiotez, un poco tarde pero lo hice. Aquí estoy, a punto de cumplir mis 23 y esa alegrìa que tenìa antes, ese brillo en los ojos de los que todos hablan, ya no lo tengo... Pensé en buscar a esa persona, muchas tardes y noches, pero no lo hago porque estoy segura que él no estará... Y no lo culpo. Es entendible.

Les explicaré... En los últimos tres años encontré el amor, un amor estable, sin complicaciones y sincero, sin un toque de malicia, solo a la expectativa de que todo resultara de la mejor manera. Muy pocas veces se podrá coincidir con alguien que te entienda a la perfección, que comprenda la mente sucia y perversa que me puedo manejar, que descontrole esos deseos de lujuria y a la vez sientas el mejor de los cariños y amores... Posiblemente se pregunten y me ha pasado muy seguido que lo hagan ¿Qué fue lo que pasó si todo iba bien? Cometí tres errores hace cuatro meses: el primero, a callar mis dolores, mis crisis, nunca le comentè en exactitud mis crisis emocionales porque siempre me parecieron completamente absurdas, siempre las hacìa ver momentáneas y no eran asì... eran constantes y eran cada vez màs fuertes, creí manejarlo sola pero no pude. El segundo, transmití un resentimiento de mis problemas familiares hacia él, cosa que fue mi culpa porque permití que él creara una imagen de mi familia completamente grotesca, y si, mi familia es disfuncional y una de los peores casos, actualmente está toda destruida, en ese sentido estoy más frágil aún, encerrada cada noche en mi cuarto sin saber que pensar, o que hacer, o que sentir respecto a ello, creyendo que tiene solución cuando en realidad ya está por demás, mi padre con síntomas suicidas, mi madre escapando cada tarde para liberar su estrés dejando a la deriva todo, y mi hermana encerrada en una burbuja quebrándose en silencio buscando mi habitación para llorar en mis piernas mientras acaricio cada uno de sus cabellos... Una familia muy bellamente quebrada; Y tercero y peor de mis errores: tomar decisiones en medio de una confusión. 

No tienen idea de lo terrible es que tus problemas emocionales, de salud, familiares, de estudio, laborales y hasta de amor se junten un solo día... Las consecuencias de mandar todo al carajo son las peores, sin siquiera pensarlo bien, solo tomar decisiones creyendo que son las mejores, bloqueada durante dos semanas, cegada de por un escudo de estupidez todo se vino abajo y me di cuenta semanas más tarde... cuando ya todo estaba perdido. 
Luego de finalizar una relación en la que lo di todo, creyendo que no tenia solución porque por desgracia me había confundido con una persona que no es mala, para nada, es una buena persona con un buen corazón pero que no puedo corresponder porque solo le tengo cariño y confundí eso con algo más, no duramos mucho si me lo preguntan, solo fueron unas cuantas semanas, y es detestable estar en dos ocasiones en un escena de ruptura, no quería lastimar a nadie más, pero lo hice de nuevo, era necesario... En mi corazón solo había y hay espacio para una persona y es quien en tres años me hizo la mujer más feliz... Sé que él ya está avanzando, leo sus escritos, y sus palabras me duelen porque adoro cuando escribe, adoro que exprese sus pensamientos de esa manera. Maldita sea! Lo extraño tanto. 
A pesar de todo eso, sé que las cosas no volverán a como eran antes y que solo me queda seguir, reflexionando en lo que no volveré a hacer. Me he quedado sola, y no está mal, eso me ayuda a pensar de mejor manera. No voy a maldecir al amor porque sigo pensando que es lo más maravilloso que hay, pero creo fielmente que no seré de capaz de amar a alguien más, fallé una vez, y me està costando muy caro y con esa me basta para no intentarlo. Una voz me dijo que él no me odiaba... Debería de hacerlo, le causé el peor de los dolores, y aunque yo tengo el derecho de decir nada, me duele verle con la chica de cabello castaño y rubio, una chica que nunca desapareció de su vida, y aunque dice ser la mejor amiga... sé que había algo más... Estoy muerta, señores. Pero no se preocupen, saldré de esto, sin ganas de formar otro lazo con alguien porque me doy cuenta que estando sola por mi está bien. No negaré que quisiera volver a verle, abrazarlo y sentir sus labios, escuchar su voz y que diga que me ama y que siente feliz conmigo. Pero yo destruí todo eso así solo se queda como un deseo...

Si quieres tranquilidad, solo mira al cielo...
Esta pequeña escritora de versos sin sentido, pero con esencia de melancolía y tristeza, se despide.