domingo, 23 de junio de 2019

Anécdotas de media noche.

La noche hace presencia nuevamente, mi cuerpo se sentía cansado de tanto análisis, gracias a mis ocupaciones académicas y laborales mi mente había estado ocupada durante todo el día, era lo menos que podía hacer, estaba aturdida de tanto término de "servicio público", la Escuela Nacional de Formación Pública tenía mis agradecimientos por explotar esta mente tan poco brillante. 
No me había percatado en la hora hasta que un ser lanzó una llamada al azar, no respondí. Al parecer mi ausencia en las redes sociales se había hecho un poco notoria, últimamente solo reviso lo que interesa, público lo que apunta mi corazón, y escribo a quien necesite mi ayuda en el momento. Una persona intenta diariamente darme ánimos, pero todos son fallidos, le doy mérito, pero siguen siendo intentos fracasados. Le esquivo constantemente. Mi voz de la razón, mi pequeña niña de cabello rizado y rebelde, y no digo pequeña de edad, sino de estatura, a ella sí le trato de responder de manera positiva a sus intentos de animarme, aunque muy en el fondo sabe que me sigo quebrando. Marzo, Abril, Mayo y actualmente Junio han sido meses completamente detestables, y ella es la única que sabe lo que verdaderamente he estado sintiendo, a los demás los engañé con una mascara de crisis absurdas de cualquier universitaria. Intenté buscar muchos refugios, en todos fallé, solo me queda escribir... y siendo que está fallando también por que mis letras no son leídas por quien en realidad quiero que sean y no porque quiera obtener respuesta, sino porque solo siento. Sin embargo, otra parte de mi me dice que lo hace... No sé cual creer.
Cada paso que estoy dando, lo doy con miedo a equivocarme, ya estoy harta de tanto error. Acostada en el suelo, viendo techo en medio de la oscuridad, sé que por la negrura de la noche no alcanzo a distinguir, pero sé que es mi techo lo que está ahí, entre pequeños destellos dibuja seres inhumanos que me buscan para contar una historia de buenas noches ¿Estaré perdiendo la razón?. Mis ojos se empiezan a cerrar, imagino grandes escenas heroicas de épocas nunca antes vistas, de mundos que no tienen sentido, mi mente solo se quiere distraer. Sentí que alguien me cargaba hacia el cielo, que me llevaba hacia la Luna, porque escuchó mis suplicas, las estrellas me extrañan, quieren volver a jugar, no las puedo decepcionar. Mis ojos se abren y se llenan de asombro al ver el cielo iluminado por el resplandor de la luna, haciendo un cruce en las sombras de las nubes, creando una fotografía que jamás olvidaré... El sol, escondido al otro lado de la tierra me grita desde su refugio, omito su voz porque no es a quien quiero visitar, es terco y no entiende que la luna me tiene atrapada con esa forma de dar luz y ternura, quiero mi beso de buenas noches. 
Un grito me despierta de tan majestuoso sueño, salté de golpe, encendí la luz y salí hacia el cuarto de mi madre, pues de ahí provenía el sonido. Mi padre enojado e indignado salía de su habitación, susurrando "Yo no hago eso, no soy violento. Nunca he sido violento". Sin subir la mirada, bajó hacia la cocina, desconcertada entré al cuarto de ella, estaba como una niña, asustada en la esquina de la cama, al lado de la pared, traté de tomarla la mano y preguntar qué había sucedido, sin mirarme, se arropó con las sábanas. Toqué su cuerpo, estaba temblando. Cerré la puerta de la habitación con llave, mi padre seguía susurrando "No soy violento, tú lo provocaste". Escuché en el cuarto de mi hermana que echaba llave, sabia decisión. Intenté nuevamente acercarme a mi madre, reconociendo mi voz, quitó sus sábanas y se echó a llorar en mis brazos, seguí sin entender que pasaba aunque mi subconsciente me estaba dando la respuesta.
Revisé su cuerpo, y estaba rojo de algunas partes, su piel es delicada y los golpes se hacen notar bastante rápido. Mi padre había ejercido mano dura sumado con resentimiento y odio hacia ella, no sé exactamente como habían sucedido las cosas, pues anestesiada en el sueño no logré captar la confrontación. 
Era 1:35 de la mañana, mi padre acostumbra a observar a mi madre dormida ¿Cómo lo sé? Escucho sus pasos, en mi casa, el silencio es tan grande que se escucha hasta la respiración, mi madre siempre echa llave pues sabe el mal que padece el hombre con quien hace 25 se casó. Por alguna razón esta noche no fue de esa manera. Nunca creí que él sería capaz de poner un dedo sobre una mujer, pues su código caballero lo tenia muy presente pero su carácter machista podía sobre todo. Tuve miedo durante la noche, me quedé con ella hasta que se quedó dormida. 
El reloj apuntó las 3:25 de la madrugada, mi alarma estaba a tan solo 32 minutos de sonar. Salí de la habitación, mi padre estaba dormido, sus ronquidos eran inconfundibles con los de mi hermana y mi madre a la vez. Entré a mi habitación, lloré. Haberme controlado frente a mi madre en esa escena me desgastó, pues también tuve miedo, quería llorar de lo asustada y enojada que estaba, pero no podía bajar mi posición a mantener la calma. La alarma sonó, levanté a mi papá para que se alistara... Como si nada hubiese pasado, mi papá se levantó, se fue al baño, a la rutina de cada mañana. Mi madre siguió dormida, al igual que mi hermana. Me duché con mucha lentitud para desahogar lo que estaba sintiendo... Salí del baño y como si nada, me alisté y salí a la rutina diaria...


-Hablando sola.

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