domingo, 29 de diciembre de 2019

Plenitud


“Nunca creí estar completa con alguien. Siempre fui una persona que nunca lograba encajar en algún sitio, incluso durante mis años de estudio jamás logré sentirme parte de algo y familia era menos la posibilidad de sentirme de esa manera.
Y a pesar que las personas vean en mi a alguien tan social, créanlo que no lo era; a pesar de ello decidía constantemente cambiar de ambiente para saber dónde era mi lugar correcto, en todas fallaba y hasta que llegué a mi límite decidí no intentar más y solo vivir lo que tenía que vivir.

Durante mi adolescencia era muy tonta para el amor, o quizá lo suficientemente madura para que todos salieran huyendo de mi. Quizá me tomaba muy en serio todo y cuando mis ojos se fijaban en alguien que parecía cumplir el perfil adecuado, terminaba decepcionada porque yo no cumplía en ningún término el perfil de ellos.
Así pasaron los años y tenía mayores problemas como para buscar a alguien con quien sentirme feliz, ya no parecía tan importante, aunque francamente quería ser amaba con sinceridad, así como yo podía amar.

Él apareció en el 2013, como un amigo que siempre escuchaba pero que también yo podía escucharle, me contaba de su vida y de la mala suerte que le perseguía pero aun así siempre podía sacar un buen chiste de todo, tenía una gracia que me cautivaba. Pasó el tiempo y en 2015 nos vimos con otros ojos... Puedo decir que realmente me enamoré, y a la fecha sigo estando enamorada.
Y es que él tiene una mirada dulce, me sonríe y cierra los ojos, es ahí cuando me entran las ganas de darle un beso a esos labios que quiero solo para mí.
2019 y seguimos juntos, el camino no ha sido fácil, yo no se lo he puesto fácil... Han pasado tantas cosas que algunas aun me generan dolor pero trato de hacer mi mayor esfuerzo para que todo resulte, y es que siempre voy a afirmar que no me puedo ver con nadie más que no sea él... Es ideal y espero serlo para él.

Antes escribía para mí, pero ahora me gusta escribir para él, que lea todo lo que ha salido de mi cabeza y aunque se asuste un poco, es agradable saber que siempre se quedará para escuchar y leer lo que sale de mi.

Él también escribe... Y no tienen idea de lo increíble que lo hace, tiene mucha creatividad para formar buenas historias, crea el ambiente perfecto y logra transportar al lector a la época que él quiere. Me gusta leerle...
Pero cuando escribe sobre mi, sobre él, sobre nosotros y su alrededor... Me roba más el corazón, y me conmueve tanto que no puedo controlar las lágrimas. Soy tan sensible con ello y él lo sabe. Sabe que para mí el mejor regalo es cuando me escribe...
Por primera vez en mi vida me siento completa, aún con todos los problemas que me persiguen y los miedos que tengo atados, me siento dichosa y afortunada... Solo quiero pasar mis días con él. Cursi y todo lo que ustedes quieran, pero pocos tenemos esa dicha de estar con la persona que tiene nuestro corazón completo.
Gran parte de diciembre ha sido cálido pero el frío nos ha vuelto a saludar. Quiero que el año acabe. Ha sido una odisea completa.
Pero a pesar de ello, me siento tranquila, me siento segura, me siento bien... Y todo porque sé que lo tengo a él.

Hubo un tiempo que estuvimos separados, y créanme que si no han conocido lo que es el infierno, este es el escenario perfecto para comparar, porque te quemas desde adentro lenta pero muy lentamente, hasta sentir morir pero nunca mueres. No quiero volver a sentir eso. Por ello, hago todo lo que esté a mi alcance para no volver ahí... Me he vuelto un tanto más determinada que antes.
Y aunque me haya vuelto más fría  y dura con ciertas cosas, sigo teniendo un corazón... Aunque solo sea para él.

Hay cosas que mantienen esa conexión que nos identifica, el dormir juntos es una de ellas. Ese silencio que parece una burbuja entre nosotros, y nos tenemos uno al otro. Me encanta contemplarlo, aun en la oscuridad, me basta con sentir su rostro con mis manos para saber sus expresiones, saber cuándo sonríe y me dice <<te amo>> en susurros. Últimamente las lágrimas son difíciles de controlar, pero no son de tristeza... Es solo que aún no puedo creer que él esté ahí, conmigo y abrazando a este desorden de mujer que soy. Siempre le diré lo dichosa que me hace sentir y la felicidad que me causa; y quizá por ello los celos se estaban haciendo notar últimamente, ese pequeño miedo de que alguien le haga sentir o le ofrezca mejores cosas de las que yo podría darle... Francamente eso me mataría, sin embargo, para no caer en ese cuento, vuelvo a leer lo que ha escrito para mí y siento en esas letras tranquilidad, me vuelven a decir que está conmigo y no se piensa ir porque soy quien le hace sentir vivo.

El año ha dejado cicatrices, y todas para mejor. Aún hay muchas cosas que hacer, muchos problemas que enfrentar; y aunque me estanque en algún vacío, tengo la certeza que él estará ahí y yo para él.

- Hablando sola.

Feliz 2020.


viernes, 27 de diciembre de 2019

Casi despedida.


“La facultad vestía de gala, era día de graduaciones. Entre varios invitados, me paseaba en los pasillos, buscando un lugar tranquilo para descansar de la jornada. La familia y amigos esperaban ansiosos la salida del profesional con título en mano; las risas y las ganas de llorar estaban presentes en todo el lugar. Flores y pequeñas muestras de cariño rodeaban a los recién graduados.

Entré en ansiedad pensando en qué pasaría el día de mi graduación, si mis padres estarían conmigo, o harían una escena de intolerancia entre ellos; si llegarían las personas a verme, las que verdaderamente importan... O simplemente estaría sola a pesar de la multitud que visitaría la universidad.

Han pasado varias semanas, poco a poco voy acomodando las ideas de mi núcleo familiar, del fracaso que tiene, y de lo vacía que estoy por ello, pero lo peor... De lo poco que me importa intentar llegar a una armonía dentro del mal llamado hogar, estaba y estoy convencida que solo con marcharme encontraría la tranquilidad plena que requiero.
He llegado al final de mi carrera, estoy en mero trámite para titularme, a pesar de todas las crisis me siento orgullosa de mi persona, que a mis 23 años seré una profesional. Sin embargo, seguía en la desesperación de lograr algo mucho más grande, que me mantuviera estable laboralmente.

Poco a poco me voy despidiendo de la universidad, sinceramente ha sido un hogar para mí; he reído, me he enojado, he llorado, he pasado tantas cosas en ese lugar que es un manto de recuerdos que tengo en mi mente. Cada rincón tiene una anécdota... Extrañaré esos años de gloria, las despedidas no son lo mío.
Por una parte sabía que tenía que recompensar el estudio que me habían dado mis padres, por otra, sabía que era su obligación así como también cumplir mi parte de no dejar tirada la licenciatura. Aún sigo pensando en ese día... Debería sentirme feliz, pero también debería dejar de pensar mucho.

Dicen que la familia es primero, pero me cuesta demasiado dejarla en primer lugar. Pues me han hecho tanto daño que detestaría que volvieran a desequilibrarme. Me he hecho más cruda, y el siguiente año estaré a la deriva. Aún no estoy segura cómo ejecutar cada plan que puedo tener.

Mi hermana intenta volver a la burbuja que tenía antes, pero la realidad está apenas empezando a tocar su puerta. Mi madre lleva días de dirigirme la mirada, y mi papá tiene actos sospechosos de otra vida... Al final, daba igual. La rutina en casa era la misma. Simple, llegar a dormir."



-Hablando sola.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Fantasmas del pasado.


"... Han pasado varios años desde la última vez que miré al hombre que colaboró en destrozar la imagen de una verdadera familia.

Cómo siempre, estoy en el momento menos indicado para unos y en otros menos indicados para mi. A través de la ventana del autobus, pude verle en la parada, conversando con otro hombre que parecía contar toda su desgracia, pues su mirada caída solicitaba una pequeña ayuda... Observé durante los 15 minutos que el autobus estuvo estacionado. Los años aún no le pasaban factura, siempre tan modesto en su vestimenta; camisa y pantalón de vestir sin ningún mal quiebre, zapatos muy bien lustrados, un reloj en su muñeca izquierda, y bien presentable con su peinado y una cara reluciente. Sin embargo, en sus ojos se miraba la vejez que cargaba en los hombros, esa mirada fuerte que tuvo alguna vez, ahora estaba perdida y sin sentido. Sus gestos habían cambiando un poco, pero su sonrisa se mantenía intacta, siempre con un aire paternal, buen amigo y de buen esposo.

Con palmadas sobre el hombro de su amigo, daba ánimos pero de esos ánimos que das solo por cortesía pues al parecer no había mucho remedio.
Recordé la época que estuvo en mi vida, queriendo ser un como un padre para mí, porque mi madre lo tenía como el amante ideal; y haciendo una crítica justa, era el que mejor de había portado... Luego de Frank. Por esa misma cuestión, buscaba ganarme con cualquier regalo. Entre salidas para ir a comer a lugares caros, o visitar parques y pequeños pueblos, buscaba la forma de entrar a mi mente y lograr tener mi aprobación. Siempre fue un inútil para ello. Lastimosamente mi hermana fue más sencilla de ganar, pues con un dulce o una muñeca podía conquistarla diaramente hasta que ella lo vió como un gran amigo...

En muchas ocasiones quise gritarle la repugnancia que me causaba y que a pesar de sus esfuerzos por querer ser parte plena de mi círculo, era una completa pérdida de tiempo. Nunca dije mayor cosa, no tenía por qué, apenas tenía 16 años, y al cumplir los 18, seguía formando parte de la vida de mi madre.

No estaba segura si mi hermana siempre había sido muy ingenua o lo quería aparentar. Siempre le pregunté si ese carácter de niña era sincero o solo una fachada; a ciencia cierta, siempre estaba dudando de todos los que vivían en mi casa, y a la fecha sigo con muchas dudas de lo que es mi "familia".

El bus avanzó, y observé como su imagen se iba alejando, como esa sonrisa se iba desvaneciendo, y como mis pensamientos estaban siendo turbados. Los fantasmas de mi infancia querían regresar, no lo iba a permitir.
Durante el día estuve pensando en ese pequeño encuentro. Entre lo que sentí y lo que siento. Al parecer sigo lastimada... Y supongo que es natural. Pero esta vez era diferente, pues en lugar de derrumbarme en mi habitación, me dediqué a analizar de manera crítica la situación. Y sí, dolía un poco.

Al caer la noche, mi cuerpo quería descanso. Y sin mayor esfuerzo, caí dormida. Un sueño se saltó a escena y como no le gustó su papel, se transformó en pesadilla. Podía ver lo habitación, mi cama y mi cuerpo tendido en ella. Observé cómo dormía, y cómo la respiración se estaba entrecortando. Mi madre entraba a la habitación, ella no podía ver nada más que mi cuerpo en descanso... Traté de hacer señales, pero al parecer mi alma se había separado de mi cuerpo. Me pareció fascinante y al mismo tiempo horrible.

Sentado en una silla frente a mi, estaba el mismo hombre, me miraba con ternura, pero sinceramente me perturbó. Una y otra vez intenté volver a estar en mi cuerpo pero no lo lograba. Entré en desesperación. Recordé todos los típicos casos que había tenido de parálisis de sueño, entonces me dejé caer con resignación. Solo así, logré despertar.

Estaba sola pero habían señales que alguien había estado en mi cuarto, mis cosas estaban en desorden, no tenía ni las sábanas de la cama. Entré en un clásico caso de ansiedad hasta que el cansancio del día laboral volvió... Caí dormida y olvidé durante horas el pequeño suceso.
Supongo que volverlo a ver, trajo consigo pequeñas secuelas que no creí seguir cargando... Aún guardaba rencor..."


- Hablando sola

martes, 24 de diciembre de 2019

Carta a un muerto.



"Entre viejos recuerdos, encontré canciones que me transportaron a las épocas en donde la soledad estaba en mi habitación y la oscuridad cubría el pequeño teatro dentro de mi.

Volví a contar tu historia, de cómo te conocí y de por qué a pesar de la diferencia de edad te habías vuelto mi mejor amigo... Y también, de como el cariño que te tenía se volvió rencor y odio.

Te odié tanto que deseé tu muerte, y cuando moriste no me pareció justo, pues no me bastaba con que dejaras este mundo, quería que sufrierás más de lo que sufriste cuando agonizabas en el hospital, ese frío cuarto que presenció tu descenso, donde los doctores te miraban como experimento de un nuevo equipo médico. Me hubiera encantado estrecharles la mano.

Te sorprendería lo mucho que eso ha cambiado, ahora ya puedo decir tu nombre con propiedad, ya no se forman nudos en mi garganta; ya no te veo en mis pesadillas... ¿Que si no hay odio? Ya solo es rencor... Eso no se quitará, solo me alegra saber que ya no me dueles tanto como para contar tu historia sin llorar, sin sentir esa agonía. 

Disculpa... Fui descortés ¿cómo es la otra vida? ¿Te quemas? O ¿solo estás durmiendo? 
Mi madre aun te llora, dice que fuiste el único amor verdadero. Aún me parece repugnante ese sentimiento, tanto de ella como de ti. Que te enamoraras de mí madre fue un choque. Tú siendo un adulto joven y mi madre en su madurez con el don de sonreír y hacer caer a los hombres, tenía la coquetería en su esencia, esa que no se nota, que no es obvia, esa de las que si no estás con cuidado, caes sin darte cuenta y quedas perdido. 
Mi papá también te recuerda. Eras cómo el hijo mayor que siempre quiso, que iluso es él, hasta la fecha no sabe que conquistaste a su esposa y que su esposa te sigue adorando. 

Hay fotos tuyas en mi casa, las he rayado todas, al igual que tus cuadros y tus CD's favoritos. Mi madre se enojó muchas veces por eso, pero siempre me negaba a ser la autora de tal cosa. 
No sé qué haría si estuvieras vivo aún, quizá te hubiera abofeteado. Pero he cambiado mucho, ya tengo 23 años. Ya pasó mucho tiempo desde que tenía 13 años; 10 años para ser exactos. 

Gracias a ti. No conocí un amor sincero en el matrimonio de mis padres. Mi madre siempre trató de olvidarte con otras personas, no lo ha logrado. Se están separando con mi papá. 
Sí, se han tardado mucho pero así son los adultos... 
¿Mi hermana? No, ella no dice mucho de ti, solo te recuerda como una buena persona, como un mini santa; no estaba segura si lo decía por tu estatura o por cada vez que llevabas un presente a casa. 

Creo que no hay más que decir... Ya no estás entre las sombras como antes.
Es absurdo escribir a un muerto, pero aún así te escribo esta carta. 


Con poco cariño, para Frank. "



-Hablando sola. 

lunes, 16 de septiembre de 2019

Los 23

El mundo de un adulto se había vuelto un poco pesado, eso sin haber probado la cruda verdad de lo que era ser independiente por completo, estaba probando un 55% de lo que era la vida laboral. 
Con la esperanza de obtener un año de experiencia para el 2020 intentaba toda clase de cosas para resaltar con un buen perfil. Comenzando con hacer bien mi trabajo a pesar de ser cambiada de unidad cada uno o dos meses, no me molestaba de hecho; aprendí a tener toda clase de jefes, unos rudos, otros con una envidiable paciencia, y uno que tenía pedagogía perfecta para enseñar todas las clases de procedimientos que se llevaban a cabo dentro de la institución.

Estaba teniendo problemas con el dinero, no estaba siendo bien administrado o me estaba acumulando de deudas que en su mayoría no eran mías. Era mi trabajo de hija, de alguna forma estaba devolviendo lo que mis padres habían hecho por mi, pero consideré que no era el momento indicado para derrochar lo poco que tenía, suena egoísta pero era razonable tener ese pensamiento.

Durante las jornadas laborales por medio segundo una pregunta dominaba mi mente, sabía qué aún tenía mucho por dar, pero la cuestión era "¿Qué era lo que tenía que dar?". Hasta la fecha sigo cuestionando todas las posibles repuestas. Pensaba en qué lugares desenvolvería mis conocimientos formados en la universidad; un abogado siempre debe leer, pero no estaba leyendo nada referente a la carrera, me había perdido en el mundo de las novelas policíacas de los años de 1960.

Con 23 años de edad creí tener el mundo a mis pies, "demostrando" entre diversas salidas la libertad que tenia para hacer lo que quería, estaba equivocada. Caí en cuenta que aun era hija de dominio y que por desgracia debía rendir cuentas a mis progenitores, sin embargo, aún me rehusaba a la idea de seguir bajo el mismo techo de esta casa que no era mi "hogar", el poco tiempo que pasaba aquí era para amargarme la existencia. Por ello, el trabajo, la universidad y las salidas de fin de semana me mantenían ocupada. Los reclamos recaían en las noches, me reprochaban el hecho de no pasar tiempo de calidad con la familia; con risa sarcástica me retiraba a mi cuarto para evitar conflictos.

Últimamente observaba a las demás personas, en su forma de vestir, expresarse, y todos los ademanes que se pueden utilizar en una conversación. Luego, comencé a analizar todo ese examen en mi. Me di cuenta que en años anteriores, lo primero que resaltaba de mi, era la inocencia que destilaba; ahora, era pura seriedad y compostura según opinión de personas del trabajo. En la universidad sólo me miraban ya "arreglada", un tanto más femenina a lo que la mayoría recuerda de mi. Mi pareja era la única persona que conocía mi crecimiento del 2015 hasta la fecha. Sabía cual era mi verdadera esencia y que a pesar de ser alguien cambiante, siempre quedaba algo de mi que me caracterizaba como la persona que ahora soy y que he sido siempre. Algo que no había tomado en  cuenta, y un detalle que él me hizo hincapié, es que mi forma de comportarme dependía de las personas de las que estuviera rodeada puesto que la confianza que puedo tener con unas es diferente a otras; era extraño porque a pesar que el resultado de este examen no era negativo, no me sentía ni joven, ni vieja. Me miré por largo tiempo al espejo e incluso mi mirada era diferente, pero no podía colocar un rango en exactitud de dónde me encontraba. Concluí en el pensamiento absurdo de no haber logrado nada con mi vida en todo este tiempo. Creo que el problema era en el miedo que tenía del siguiente año, cuando la pasantía termine e inicie mis practicas sin devengar un sueldo; la falta de dinero me hará decaer y creer que voy a retroceder 10 pasos de los 5 que avancé. Ya dejé de ser estudiante y el paso de lo que es la vida afuera era lo que me estaba aterrando un poco. Sin embargo, había logrado muchas más cosas en estos 6 años de carrera, tanto personal como profesional y era muy estúpido de  mi parte no estar orgullosa de hasta donde he llegado, me faltaba fe...

Por otra parte, había estado conversando con personas que vieron de lejos la caída que tuve meses atrás, no se necesitaba conversar mucho para que entendieran que en aquel tiempo, por dentro me estaba muriendo. Jonathan, mi amigo de primer año de universidad me comentó que me ha vuelto ese brillo en los ojos que tenía cuando mencionaba el nombre de quien estoy enamorada y que sabia perfectamente a quien le pertenecía mi corazón, ya que en ese aspecto siempre he sido transparente para hacer notar cuando una persona me hace feliz; francamente me conmovió el hecho de que una persona alejada a todo pudiera ver lo feliz que me sentía de haber retomado mi camino a pesar de las dificultades familiares y laborales que me consumían.
No lo puedo negar, estoy enamorada y me siento completa. Me llena de alegría que alguien está orgulloso de mi, y de mis logros; y que a pesar del desmadre que hay en mi, ama cada cosa que compone mi existencia...

Estoy en una etapa en la que es momento de buscar cómo lograr las metas que me había propuesto desde el 2015, pues ha sido desde entonces que me tomé con más seriedad mi futuro y con quien quiero compartirlo.
Sin mayor conclusión, esta noche es de dejar de pensar...


-Hablando sola.


sábado, 7 de septiembre de 2019

- 1 5 - ♥

Comencé con una reflexión que duró alrededor de 10 días, pensaba en lo que había progresado, tanto como persona como pareja, y en la relación que estaba recuperando su forma de manera positiva. Sin embargo, sentía una sensación extraña... 
Han pasado dos meses, y he recuperado gran parte de mi felicidad. Teníamos una nueva fecha, 27 de Junio, porque parte del acuerdo era comenzar desde cero. Se estaba dejando atrás el día 15 de Octubre donde nuestra historia comenzó y que mes a mes recordábamos con mucha dicha, pero últimamente extrañaba conmemorar esa fecha, ya casi 4 años y estar contando 2 meses me parecía un tanto desconocido para mi, sin embargo, no me malinterpreten, adoraba el 27 porque fue la fecha en la nuevamente volví a surgir entre los escombros que me tenían mutilada al borde de la locura.

Hasta cierto punto puede ser ridículo el tema de las fechas pero para mi desgracia o no, eso es una situación importante para mi... Él podía ser olvidadizo con varias cosas pero para nuestro día, casi nunca lo fue, y me encantaba que lo recordara... 
Siempre he sido detallista a mi manera, y él lo era a la suya. Desde la primera hasta la última carta, cada medalla de sus maratones, cada detalle estaba guardado en una caja de madera. Aún conservaba las tortugas de un brazalete que compré especialmente para él; el libro en el que enmarcó nuestra historia... Todo estaba ahí.
Durante nuestro tiempo lejos, él desechó varias cosas, y no lo culpo, puesto que se encontraba en un estado completamente desfavorable para su estabilidad emocional, era comprensible su razón de ejercer tal acción, pero aún así sentía una tristeza que se desprendiera de esas ciertas cosas. Por otro lado, nunca eliminé sus cosas, todas estaban ahí, meramente archivadas, pero ahí estaban. Fotografías y vídeos que muy constantemente me detenía a apreciar... 

Entre versos me había derrumbado, quería tanto tener esa misma fecha que olvidaba que todo era para una renovación pura, no solo un cambio de caratula, sino una purificación del daño causado. Recordé cada 15 celebrado y lo anhelado que era esperar que el día cayera en un día en el cual nos pudiéramos ver y pasarla juntos, seguía extrañando más.
Las lagrimas brotaron y no podía calmarme, hasta que graciosamente por girar la cabeza golpeé contra la pared, el estruendo en mi cabeza me hizo dar vueltas por unos segundos, obligando a mi cuerpo reposar en la cama viendo el techo sin razón alguna. Y ahí se reveló... Los nuevos recuerdos que estaba formando, los cambios que estaba conociendo y experimentando. Iluminando mi mente con la estructura de mi esencia, en la que no siempre era un 15 en el que éramos felices, pues era cada día que estuviéramos juntos, aunque no fuera 15, buscaba la forma de hacerle feliz, y ahora aunque no sea 27 sigo buscando hacerle sonreír, que su interés por mi no desaparezca, y que mis besos siempre le sean cálidos, que mi refugio sean sus brazos pero que al mismo tiempo mi cuerpo sea un lugar de descanso para él, que reposara sobre mi y yo acariciarle el rostro, intentando contar sus lunares. 

Las fechas seguirán siendo importantes para mi, y si él llegase al olvidarlo, estaré ahí para ser recordatorio, por que no tiene nada de malo recordar. A pesar de la nueva fecha, para mi la historia marcará 4 años el 15 de Octubre.

Como todo buen deporte se debía respetar las reglas del juego, en una relación es similar y una de ellas, era contarle al otro lo que al corazón le acongojare. Le hice leer parte de este escrito, pues cuando no puedo expresarme en viva voz, las letras lo hacen por mi. Una de las cosas que más me conmovieron era el sentido del por qué no tener las cosas que yo le había regalado en su totalidad se podían conservar. Para él, mientras yo estuviera a su lado, cada cosa tenía su valor, sin embargo, durante mi ausencia, no tenía sentido tenerlas, los recuerdos destrozaban... era defendible su postura. Yo pasé por lo mismo, pero en una diferencia que yo me aferraba mucho más porque solo así lo podía sentir cerca.
Dejando a un lado eso, llegamos a la conclusión que era imposible hacer una nueva cuenta, pero que sí era posible mejorar con las lecciones aprendidas por cada uno y juntos. Ya que durante cuatro meses aprendimos que a pesar de todo, nos seguíamos amando con la misma intensidad como el primer día en que me dijo "Te amo" y yo correspondí a ello. Francamente puedo decir que desde entonces he sido la mujer más afortunada de tenerle y que por ninguna razón lo dejaría ir.
Quizá haya perdido una buena parte de mi inocencia, haya ganado un poco de madurez y determinación, estando un poco delgada, cabello corto y la mayor parte de mi apariencia sea diferente, pero mi amor por él no había cambiado en lo absoluto, y de esa misma forma, me lo hizo saber él.
Sé que le cuesta expresar muchas cosas que siente, pero cuando lo hace, mi corazón es tan sensible por que se deja envolver de su ternura. Cuando expresa lo que realmente siente, puedo ver su esencia, y es una de las cosas que disfruto y me llenan de alegría... Saber que me ama con todo y el desorden que me manejo es realmente grato.

El 15 retomo su estelar, y sus besos se volvieron más cálidos aún. Los viajes en el bus recurro  a recostarme en su hombro, me siento segura, no me quiero ir, pero debo volver a la rutina. El siguiente miércoles volveré a ver sus ojos, ojos color café, muy divinos con ese brillo que se maneja cuando me mira... Me tiene encantada. 

Anhelo cantarle... aunque no llegue a las notas, espero entonar esto para ti:
"...Déjame tomarte de la mano, déjame mirarte a los ojos, déjame darte a través de mi mirada darte mi esplendor... Te regalo mis piernas recuesta tu cabeza en ellas, re regalo mis fuerzas cada que no tengas; te regalo las piezas que a mi alma conforman, que nunca nada te ha falta a ti. Te voy amar hasta morir..." 
-Carla Morrison, "Te regalo"




-Hablando sola.

sábado, 24 de agosto de 2019

Melodìa de media noche - II

"Busqué mil formas del olvidarle pero las melodías resonaban en mi interior, creando escenas de amor, de tristeza, de aventura y de odio, nunca era la misma emoción; extrañaba escuchar el arte de sus dedos plasmados en un piano que a mi oído imaginé que era de los más antiguos y bien preservados... No estaba segura de querer dejar por completo esas noches de recital y aceptar que mi pianista fantasma no existía más o quizá nunca existió. 
Pregunté a los inquilinos y ninguno escuchó tales sinfonías, me considerando una loca y que estaba perdiendo la cordura que ellos habían conocido de mi con el pasar de los años. A pesar de su brutalidad y poca amabilidad para saludar, cada uno era buena persona. Siempre me pregunté porque mi padre mantenía a tanta gente en esta gran casa y era por el mismo hecho de su espacio, porque estando solo él y yo, la gran mansión solo sería un cajón vacío. Sin embargo, hasta cierto punto, lograba ser ese cajón puesto que aun cuando sus 17 huéspedes estaban perfectamente distribuidos en cada una de las habitaciones, sobraban 7 lugares. No habían muchas risas, los pasos apenas se escuchan por los pasillos, cada quien en su vida, cada quien en su burbuja. 

Conocí cada historia de cada persona que respiraba en este hogar, era imposible que alguien se escapara de mi fiel libreta. La señora Juliette de la habitación 12 era de las pocas personas con la que podía cruzar más de 10 palabras al día, emanaba un aire cansado pero con una buena actitud, viuda a los 35 años, y a pesar de tener 68 sigue enamorada como el primer día que estuvo con su amado, un caballero que murió de insuficiencia renal, pues le puso más apego a su trabajo que a su matrimonio, a pesar de sus ocupaciones adoraba a Juliette, y cada fin de mes, entregaba un rosa a su querida esposa con una nota que decía "Para el amor de mi vida, ahora y siempre... Te amo, Julie". Y cada fin de mes ella se sonrojaba como si fuese la primera rosa que le entregaban. Le admiraba mucho, doña Juliette a pesar de su edad tenia un alma viva y sus "Buenos días" eran muy bien recibidos por mi. Siempre me otorgaba un poema, un dicho, o una frase con que comenzar y puedo decir que quizá ella era la única que no consideraba que mi persona estuviera al borde de la locura por escuchar voces donde aparentemente no las hay.

Al contrario de ella, el joven Roberto de la habitación 8, con solo 27 años tiene el alma amargada y el corazón frío. Cada tarde podía escuchar cuando recitaba sus poemas quebrados, que alcanzaban en terminar entre sollozos al otro lado de la pared, era un ser que constantemente se lamentaba, decía haber perdido a su hija y a su esposa en un viaje por Europa; pero nunca daba detalles a los demás, sin embargo en sus poemas reflejaba la verdadera historia, y es que su esposa se marchó con su hija hacia otro continente, pues su matrimonio había llegado a su fin por culpa del alcohol y los vicios en los juegos de azar; Por otra parte el tío Nesby le encantaba crear suposiciones de su perdida, muchas de ellas muy atroces. Pues el pobre tío estaba liado a recuerdos de su vida pasada en la jefatura policial en Norteamérica, donde el desmembramiento, la tortura, lascivia y toda clase de muertes a sangre fría habían quedado marcados en su mente y su imaginación creaba suposiciones completamente sangrientas. Era extraño, y podía sonar insensible pero eran de las historias más interesantes de las 6:00 de la tarde.

Al llegar el final del día cada uno se iba a sus habitaciones, mi padre descansaba en su biblioteca, con una taza de café y brownie recién hecho se quedaba leyendo libros de Julio Cortázar. Al dar las 10:00 pm se marchaba a su habitación con el alma tranquila y la mente muy bien alimentada. 
Por mi parte, siempre me quedaba arreglando la sala de estar, cambiando el agua de las flores, pues estas merecían un cena de buenas noches... 
Paseando por lo corredores, hablaba con las pinturas con imágenes extrañas, personajes que no parecían tener un pasado del por qué el artista decidió darles un espacio en esa tela, con falta de vida en sus colores, los pinceles no lograron hacer vivaz esos rostros perdidos. El reloj marcó las 11:35 pm, se estaba haciendo demasiado tarde y aún me quedaban cosas por hacer, caminé hacia mi habitación, la numero 20, la típica habitación que se encontraba al fondo del pasillo a la derecha. Alejados y tan cerca de todos a la vez, podía escuchar ronquidos, quejas, y pequeños lloriqueo de los huéspedes.

A pesar de mi paciencia y mi búsqueda constante, me rendí en encontrar al pulgarcito ruidoso. Sin embargo, había despertado en mi las ganas de aprender a tocar un instrumento, pero era muy tosca para que mis dedos se lograran mover con tanta fineza y agilidad. No tenía maestro, no me interesaba tener a uno. Comencé por leer libros de música, aprender a entender las notas musicales y aunque la memoria no me estaba ayudando comenzaba a practicar con unas de mis composiciones favoritas de Yiruma, titulado "River Flows in you"... Era un fracaso en cada intento. A pesar de ello, seguía siendo constante y terminaba por caer dormida a las 2:00 de la madrugada sobre mi pequeño piano de juguete, pues no podía practicar en el gran salón, el ruido molestaría a mi padre y terminaría por retarme y detesto ser castigada.
La lluvia nuevamente se hace presente, no siento nada de frío, escucho quejidos de la habitación 17, los señores Dorton y Besller no están de buen humor para escucharme en mis excelentes practicas con el piano profesional. Será otra noche en la que no aparece el pianista fantasma... Cierro la puerta con cautela, me cobijo entre mis sabanas con la esperanza de conciliar el sueño y que no se entrometa pulgarcito en mi mente con la idea de crear una silueta que me de una pista de su procedencia..."

Continuará...


-Hablando sola.

jueves, 22 de agosto de 2019

Máscara perfectas.

Escuché sus suplicas, escuché su arrepentimiento, rogaba a Dios prometiendo un cambio severo, pedía otra oportunidad... Su esposo como hombre frágil y encantado por sus palabras la ha perdonado. Recordé las escenas que viví hace años, y que por su constancia se habían vuelto una rutina; Ella en su afán de buscar un aire fraternal, no le bastaba con el calor de su pareja, buscaba más, siempre quería más; y ahí estaba yo, presenciando en silencio cada una de sus aventuras, y al igual que ella, su esposo también tenía una doble vida. Las pocas veces que me detuve a pedir explicaciones sobre lo que pasaba, donde creì tener todo el derecho de reclamar sobre el camino de la familia, junto con mi valor y mi enojo solicitaba algo más que una razón, al final entre lágrimas de una madre caía rendida pidiéndole perdón sabiendo que yo no había cometido ningún error.  Así, pasaron los años y el protocolo se repetía, hasta que puse fin a ello, y como sabrán, vivo entre enojos y resentimientos porque parece que ellos no comprenden mi sentir, y es que muchas veces soy fría, y no puedo evitar tener un tono severo. 

Por un momento, en aquella escena de arrepentimiento creí en lo que escuchaba, creí por un instante que realmente quería cambiar, que no repetiría uno de esos errores, y que posiblemente solo quería llevar su matrimonio en paz o llegar a algún acuerdo porque sabía de cualquier forma saldría perdiendo. Me equivoqué. Esa noche solo fue un desliz, pues al día siguiente desperté con buena actitud, luego de estar en cama dos días por la conjuntivitis y la infección en la garganta que me había atado a la casa, sin ningún lugar donde ir, ya que era costumbre mía no pasar mucho tiempo en casa. Bajé a desayunar y ahí estaba ella con su amante conversando con biblia en mano. Me llené de asco, y subí a mi habitación. Unos minutos después, ella entró al cuarto, con una sonrisa dibujada me llevó el desayuno a la cama, sin mediar palabra y con una mirada de recelo que le lancé, se retiró. A los segundos volvió a entrar y me dijo que no podía estar enojada, que no debía llenar mi corazón con resentimiento. No respondí nada a ello. Al contrario, una risa sarcástica brotó de mi labios. Cuánto hubiese querido salir corriendo como en otras ocasiones lo he hecho, sin embargo, la mala suerte estaba de mi lado, enferma y sin muchas energías solo podía estar en cama, no podía mantenerme en pie mucho tiempo, la fiebre y la pesadez del cuerpo me dominaban a pesar lo animada que en un inicio estaba. No me quedó remedió más que encerrarme y dejar pasar las horas...

El afecto que les tengo es el respeto que como hijo debo tenerles, les agradezco tantos esfuerzos por criarme, por el estudio, por una vivienda y por una media infancia buena, de la cual aprendí muy joven que las familias perfectas no existen, y eso no es tan malo del todo.

He perdido la fe en muchas cosas, me he alejado de muchas personas, y he ganado nuevas virtudes que para otros pueden ser defectos, en mi familia he perdido las esperanzas de reconstruir una ilusión de un buen hogar. Es curioso, las personas que nos han rodeado este tiempo, conocen a mi madre como una mujer ideal, madre perfecta, dama trabajadora, y buena esposa,  posee un carisma muy particular y es capaz de encantar a cualquiera, tiene un don. Mi padre en silencios y con respeto se mantiene al margen, con pocos amigos en la colonia, y pocos que cruzan palabras con él, lo consideran el esposo ejemplar, el padre que todos quieren tener, porque hasta mis propias primas lo quisieran a él sus vidas con esa presencia fraternal que emana. Sus hijas, como niñas obedientes, que se encuentran guardadas en casa como muñecas de porcelana, incapaces de juntarse con el pecado, fieles creyentes y con buenos modales; ninguno conoce nuestros nombres por completo, creen que esta casa todo es armonía. Se equivocan... Ella tiene sus defectos, y no sabe manejar la consecuencia de sus errores, aún cuando es afectiva, no quita la ira que puede desenfrenar con cualquier cosa, no controla sus impulsos, tiene muchas facetas, de las cuales en algún punto de mi vida las utilicé para crear múltiples personajes en historias anteriores; Él como un hombre machista, sin preocupación alguna solo lanza el dinero y espera que sea administrado, pide comida y ropa en la palma de la mano, puede mantener dos vidas, y aún no he descubierto el secreto de esa historia. Y mi hermana y yo, puedo decir que somos buenas hijas... Pero que en realidad muy poca gente conoce nuestra verdadera esencia, nuestros verdaderos placeres, gustos y disgustos; y que en lo personal ni siquiera mis padres saben todo eso de mi.

La lluvia ha sido constante en visitarme, se pasea por mi ventana, lava toda impureza y toda tristeza, se quiere llevar mis versos porque le parecen llenos de decepción. Me mira quebrada y a la vez con un brillo en los ojos que parece inexplicable... No parece entenderme, y no le culpo, pues yo tampoco me comprendo del todo, puesto que a pesar de ello, me siento completa en cierto modo...


-Hablando sola.

sábado, 3 de agosto de 2019

Una obra sin fin.


El telón se vuelve a abrir, el público está listo, y los protagonistas desean comenzar la escena.

La noche como fiel anfitriona espera que todos se acomoden en sus asientos, que sus mentes se preparen para el espectáculo que a pesar de ser muy conocido, sigue provocando emociones en los espectadores...

Pasar de ser parte de la historia a ser espectadora de una de estas obras de familias disfuncionales no ha sido sencillo, pues han pasado tantos años que por ratos recuerdo lo que había sido, mi corazón frágil y sin sentido, llena de amargura y de dolor, de una serie de crisis emocionales de las que, sin lugar a duda me costaba demasiado salir a flote, cada noche esperando que la siguiente sea mejor, que el siguiente año sea diferente, que los sueños cambien y las pesadilla ya no tengan los mismos demonios porque sin querer... Ya eran mis amigos.


Entre gritos y palabras soeces se demostraban el odio y resentimiento que ambos se habían guardado. Ella con un pasado nada esplendoroso, su madre nunca le dio muestra de cariño, y muy joven tuvo que ser independiente; su padre que muy pocas veces le dijo un "te quiero" hasta unos meses antes de su muerte tan cruel, pues entre dolor y llanto, agonizaba en el hospital, la vida le estaba cobrando todo el mal hecho, todo lo que había dañado, y aún así, ella estuvo a su lado, aún cuando desde muy pequeña este le había abandonado. Hasta el último aliento ella se quedó. Durante años buscaba una figura paterna, y ese ha sido su gran error pues creyó que su matrimonio con un hombre de 9 años de diferencia le daría todo lo que ella anhelaba, que equivocada estaba; Él con una familia sólida, hermanos que se apoyaban mutuamente, y aunque las peleas podían ser fuertes, todos estaba juntos cuando se trataba de sus padres. Educado con una actitud machista y poco sensible, su vida se vio envuelta en la guerra, y forjó un carácter lo suficientemente fuerte como para no tener miedo a nada. Fue atendido toda su vida, desde muy joven siempre sus 7 hermanas le sirvieron, esa era la educación de aquellas épocas.

Ambos jugaron al amor a primera vista y en un mismo año, fueron amigos, novios y esposos. Así pasaron 25 años de matrimonio y como cualquier otro, nada había sido fácil. Este matrimonio estaba quebrado por dentro, podrido de tanta mentira, porque ni aún con la llegada de dos hijas se logró cambiar la situación.


A mi mala suerte siempre estuve en el peor momento para darme cuenta de las cosas, he de creer que es una maldición que me seguirá hasta el final, porque aunque en mis silencios guarde secretos, siempre puedo afirmar que mis ojos llegan la mayor parte de las verdades. Desde muy pequeña supe que el matrimonio se iría por un caño, desde muy pequeña sabía lo que era el concepto de ser "infiel", y muy pequeña aprendí que la imagen que me pintaban de familia perfecta era irreal, y que no habría ninguna familia que fuera feliz con solo quererse... Aunque francamente existen excepciones porque hay una en particular que me ha demostrado que sólo basta con estar juntos para sentir que todo va caminando de la mejor manera, que a pesar de los huracanes la familia puede ser unida... Y sinceramente, tengo mucha envidia, porque quisiera ser tan amada dentro de un hogar, que se compartieran las responsabilidades que son pesos para el alma, saber que el apoyo estará ahí y sentir que puedo mantener eso por mucho tiempo, sin embargo, no me tocó tener esa clase de familia...

Entre secretos que creyeron que nadie sabría, ahí estaba yo. Ambos en su mundo creyendo que nadie les vería, creyendo que nadie leería aquellos textos de su segundo hogar, o las cartas de amores pasajeros, que no parecían ser de un día o de meses. Estaba en mi mejor momento para disfrutar lo que era vivir la adolescencia, y no lo disfruté como esperaba. Viví en soledad porque nadie podía escucharme, porque nadie sabía darme un consejo, porque simplemente me cerraba y lloraba lo que podía en mi almohada de oso que aún conservo. Los años se hicieron más pesados y poco a poco fui liberando esos sacos de piedras que se incrustaban como cuchillos en mi espalda, en el cual, cada paso que daba era una herida más profunda. Dejé que todo me consumiera hasta estar al borde de rogar a la muerte que me llevara, queriendo ser su amiga, y acompañarla en su búsqueda del alma perfecta.


Sin embargo, ese deseo se fue desvaneciendo, pero se transformaron en otra clase de martirios, de los cuales el último marcó el inicio del desarrollo de un corazón frío, y un cuerpo que sólo está presente en la casa pero que su mente explora épocas de las cuales crea nuevas historias. Puesto que, a sus progenitores no les debía nada más que cortesía, respeto y poca obediencia mientras formaba su propia vida fuera de todo ello.

En los últimos meses se destapó una parte de la cruda verdad pues su matrimonio llegó hasta la última gota de paciencia. Ella declarando estar enamorada de otra persona, y él en su agonía de haberse partió en dos su orgullo de hombre, comenzaron los encuentros cada noche. Palabras fuertes y resentimientos guardados por años salieron a la luz. Buscan quien esté de su lado, y siendo sincera, no estoy dispuesta a formar bando, lo que me ha provocado la guerra en mi contra aunque yo me considero como espectadora, están necios de hacerme parte de esta obra. 

Golpes que quieren relucir, se detienen al primer grito, llantos que se escuchan entre las paredes, los perros ladrando y yo encerrada en mi habitación, esperando la siguiente mañana para comenzar mi rutina diaria.

El telón se cierra, parece que aún no hay final definido, aunque el autor ya ha revelado una parte de cómo acabará esta escena. Cada quien se va a descansar a soñar en su próximo diálogo y en cómo tener ventaja de la situación; ambos están muy equivocados... Pero al final, no me queda hablar mucho, pues como he dicho solo soy una más del público.



-Hablando sola

sábado, 27 de julio de 2019

Una luz se apagó.


Mirada serena, templanza en su presencia; controla todo lo que puede estar a su alcance. Hombre solitario, buscando fuerzas por do quier, queriendo sentir adrenalina porque la muerte le parece atractiva.

No le agradan los problemas, y todos sus intentos de amor son problemáticos en toda su esencia, atraído por los retos y fácil de aburrirse cuando resuelve el acertijo. Hombre frío, hombre apasionado, buscando cariño en labios prohibidos... Te contaré una parte de la historia que conocí. 

Un joven sin mayor complicaciones aparentemente, buen consejero y con una sabiduría que inspiraba estabilidad en los pensamientos de los demás, iluminaba con sus opiniones, y con diplomacia decía las verdades más crudas. Con muy mala suerte en el amor, pues exige demasiado a los perfiles que desde un inicio se ven en fracaso, busca un amor seguro pues la mayor parte de su vida se ha preparado para ser el mejor partido, y si lo preguntan, tiene un buen perfil. Amistoso y muy social, cuanta gente le conoce con solo mencionar su nombre.

¿Cómo lo conocí? De pasada por la universidad en una estancia llamada "glorieta" que está frente a la facultad de jurisprudencia, estaba con una de sus amigas, Cabello rizado y extrovertida, con una risa que la distinguía, y con solo describir esa forma de reír cualquiera sabe su nombre y apellido; ella fue quien me presentó a su buen amigo; que con el paso del tiempo, fue llegando al corazón de mi confidente, y al de mi persona, dando buenos consejos, y muchas veces escuchando sin decir nada... Entró en mis sueños y se volvió parte de mis amigos más cercanos. 

Estudiante de mercadeo internacional, de 23 años de edad, estatura promedio, cabello al porte de los hombros, y una barba que le sienta bien; diagnosticado con depresión, cosa que muy pocos saben, teniendo episodios de ansiedad por las noches, busca siempre mantenerlas en control. Tentaciones que aumentan a esa sed de descargar energías que parecen estar dormidas en su cuerpo, pues no le tiene miedo a nada. Francisco es su nombre, y hasta la fecha no logro recordar su apellido. Conocí a su confidente más importante, la pequeña Marcelita, con cara de ángel, capaz de ganarse el corazón de Francisco con solo dedicarle una sonrisa y una mirada dulce. He visto ambos comportamientos, cuando están separados y cuando está juntos, conocer esta pequeña parte de su vida ha sido la más intrigante; pues me cuesta creer que solo sean amigos, y que su lazo lo titulen con amistad, si cada beso en la frente parece ser un “te amo” en silencio que cada uno se otorga, sus brazos son refugio para él, cosa que es irónico pues Marcelita es de estatura de 1.50 aproximadamente. Esa mirada que cruzan y crean un ambiente en el que creen estar completamente solos. Es curioso en realidad, pues todas las amigas de él, incluyéndome, poseemos un toque de la esencia de Marcelita, sea físico, sea de la personalidad, todas sin lugar a dudas tenemos un poquito de ella, y eso es lo que a él le llama la atención para establecer una buena conversación. ¿Cómo llegué a esta conclusión? En el peor de los escenarios…

Siendo él, un joven culto, amante de la poesía y de las buenas artes escénicas, con alma de buen viajero, sin miedo a la oscuridad; ha vivido una serie de acontecimientos completamente desagradables, y aun así podía mantener esa serenidad que se maneja… hasta que su hermana se fue de su lado. Kate, su hermana mayor, de 26 años de edad, había estado luchando durante 13 años contra una enfermedad llamada lupus, una enfermedad crónica y compleja, su principal característica de ser autoinmune, es decir, que el propio sistema inmunitario ataca las células y tejidos sanos por error. Kate luchó con todas sus fuerzas contra la enfermedad que la mantenía débil, muchas personas le conocieron, y Francisco era su principal protector, pues ella era luz. Con una alma viva y fugaz, se lograba entender con cualquiera, pues su condición no le impedía ser buena persona de corazón, buena amiga, graciosa, y muchas virtudes que conocí por medio de anécdotas, ya que, lo crean o no, hay personas que sufren ciertas enfermedades y crean un ambiente podrido porque su corazón es demasiado negro, y creen que por su condición pueden atacar el sentimiento más puro de otros; y en eso Kate era distinta. El  día de su muerte, su padre estaba accidentado en el hospital, su hermano menor estaba en desequilibrio emocional, y Francisco lidiando con todo.

Tenía que dar mi pésame, porque aun cuando no le conocí, debía darle un poquito de esperanza a mi buen amigo. Al verle en la capilla, con la mirada desorientada, vestido de negro, expresando compostura y tranquilidad mientras bebía un café le llegué por detrás. Al verme, soltó el café en la mesa y se vino en mis brazos, agradeciendo en susurros mis esfuerzos de apersonarme, me expresó entre pequeñas risas lo mucho que le hubiera gustado que conociera a su hermana en otras condiciones… Me rompió el corazón, nunca lo había visto tan frágil. Me llevó hasta dónde estaba el cuerpo de ella, el lugar estaba inundado de flores, de muchos colores y formas, las más preciosas, el perfume era esplendido, pero la tristeza se podía percibir, decorada con fotografías en su altar, habían puesto sus boinas favoritas y sus dibujos, parecía estar dormida, como si solo estuviera descansando de una larga semana… Mi corazón se congeló. 

Tras las siguientes horas, muchas personas llegaron al lugar, y en un momento nos juntamos todas las señoritas que conocimos a Francisco de pura casualidad, aquí deduje que todas éramos parte de una red de conocidos, compartimos historias, y pequeñas anécdotas, en una noche nos volvimos buenas conocidas… Como siempre la muerte une personas, parece ser la única forma de crean lazos con desconocidos en unos cuantos segundos. Su abuela al llegar al lugar, no logró dar los pasos necesarios para llegar hasta el ataúd de su nieta, y el joven Francisco la tomó en sus brazos así como si fuese una niña pequeña que tiene que ir a dormir… La escena más quebradiza de presenciar, él derrumbándose, y no poder hacer mayor cosa que estar en calma frente a su adoraba abuela, su padre en pésimas condiciones físicas logró una salida del hospital para estar con su hija, su madre serena por ratos y quebrada por otros recibía las visitas, el funeral fue un mar de llanto y de esperanzas que no se podían otorgar.

Al día siguiente del funeral conocí la casa de Francisco, una casa llena de historia, viejos libros entre los estantes, adornos que guardaban viejas anécdotas, pequeñas casas a gran escala que se encontraban ubicadas como un pequeño museo en la sala de estar; relojes de los años 80's, ambientado con música acústica con un tema muy poco conocido titulado "romanza", compuesta por un desconocido que se encontraba en las sombras. Al escuchar tan gloriosa melodía, me trasladé a aquellos tiempos en los que me entusiasmaba aprender a usar la guitarra, pues me sentía enamorada de la música... Sin embargo, por cuestiones del destino y malas experiencias ese sueño se terminó frustrando. Se sentía la presencia de su hermana, hacían faltas sus risas según su abuela, pero aún se podía escuchar sus pasos corriendo por la casa, siempre buscando que comer, hacer o crear. Dicen que me hubiera llevado muy con ella, de haberle conocido podría compartir el dolor de una manera muy distinta a la forma en lo comparto actualmente...

Esto apenas es el comienzo del verdadero martirio que vivirá mi amigo, mi buen consejero, que lo que menos necesita es escuchar cómo va mi vida o la de cualquier persona, deben dejarlo vivir ese dolor, pues su luz se había apagado, su única razón por la que cada día se esforzaba en superar sus crisis se ha marchado... Estoy segura que aprenderá a vivir con ello, no sé hasta cuándo porque sus actos son muy poco predecibles, pero está Marcelita y su padre, aún tiene por quienes luchar.

Le pido al cielo que lo guarde, que la noche lo cobije con cautela y no le pierda de vista la luna cada vez que él quiera perderse entre la oscuridad.





-Hablando sola.

viernes, 26 de julio de 2019

Versos a mi amado.


Hay sentimientos que brotan del corazón y fluyen en el alma, que se difieren con la razón, y la realidad, que se desbordan en mil sonrisas y son tan obvios en el brillo de los ojos.
Pero más allá del nerviosismo, emociones y sensaciones extraordinarias al amar, existen otra clase de sentimientos que cambian de estado, que se vuelven uno solo con la razón, una estabilidad emocional, equilibrio entre lo que quieres hacer, lo que quieras dar, y lo que quieres tener... Y que a veces la circunstancias se vuelven inciertas, pero con una meta definida.

Mi cielo, mi amor de ensueño, ese beso que das al saludar, que me complace con una sonrisa porque ciertamente estoy a su merced con un toque de dedos a mi piel, con un abrazo cálido, un encuentro entre sus manos y mi cintura... Todo ello que me tiene enamorada, que me hace sentir afortunada de volver a tener tu mirada, de tener la fortuna de que estés a mi lado.
Bonito sueño de media noche, que espanta mis pesadillas, y no deja entrar a demonios, pues mis pensamientos ya no están envueltos en tristezas, ni en nudos de amargura. Con grandes ganas de dar todo para hacerle feliz... Hacerle sentir hasta más de lo que mi corazón siente. 
Dichosos estos labios que han probado los tuyos, suaves y delicados, que basta un roce de estos para sentir la dulzura de tu afecto.
Mis versos muchas veces se entrelazan con los suyos, buscando respuestas para conocernos más. Mis letras son suyas, y cada una de ellas se inspira para formar una buena anécdota, que le atrape, le intrigue, le haga sentir mil emociones. Porque cada que lee, se lleva una parte de mi a su memoria, se queda con mis historias y me da oportunidad de crear más para él. 

Tengo miedo que un día sus ojos ya no me miren con ese amor que expresa, pero confío tanto en él y en lo que puedo ofrecer que muchas veces el miedo se hace más pequeño... Pues no quiero volver a perderle. 
Han pasado los días y las cosas han mejorado de una manera extraordinaria. Sin embargo, he tenido unos cuantos sueños; no, no son pesadillas, pero el presentimiento no es tan bueno, no logro poder explicar qué es exactamente pues este sueño para mi sorpresa no es tan lúcido como se espera. 

La luna me trae un mensaje, y las estrellas acompañan el correo, parecen que han visto mis pequeños secretos de estos últimos días y quieren tomar un jugo para conversar sobre ello...  ¡Ah! Mi luna bella, si supieras que esto solo quedará en mis adentros, que mis pecados serán sólo míos, lamento dejarte en intriga, pero mi adorado amor ha entregado todo por completo y ¿sabes qué? Me siento segura de ello. 

Me he vuelto una loca enamorada... Mirarle cuando duerme, saber que aún cuando cierra sus ojos puedo saber si la tranquilidad reposa sobre su ser.. Contar esos lunares del rostro en los que termino perdiendo la cuenta porque las ansias de besarle ganan antes de acabar con el conteo; su cuerpo junto al mío en un mismo ritmo pues he de confesar que lo deseo más de lo que debería, y su calor enciende mi lujuria... Y su tranquilidad me da paz para descansar y no querer salir de sus brazos donde me siento en mi hogar... Y hace que crea en la posibilidad de hacer nuestra vida juntos... No parece ser mala idea aunque aún haya muchas cosas que hacer, yo quiero estar con él.


"Mi querido, Víctor... Mi querido, amor. Déjame hacerte feliz, y aunque la carta parezca cursi, te escribiré mil versos para expresar lo mucho que te adoro, te quiero, y te amo... Dame de tus letras, necesito sentirte más cerca cuando estás lejos, que me acompañen tus canciones, ese repertorio que un día llegará a los 5,676 interpretaciones... Gracias por ser un amor y estar en mi corazón, gracias por tu paciencia, virtud que tienes y de la que yo carezco, lamento ser celosa, pero es que te añoro tanto... Y aunque la cuenta se haya reiniciado, nadie borra la historia que ya hemos creado... Solo quiero llevar las cosas muy a lo nuestro... Te amo"


-Hablando sola.


Dedicado a V. V

domingo, 14 de julio de 2019

Respiración de alma.

Las noches de insomnio fueron desapareciendo poco a poco. Últimamente recordaba las pesadillas que tenia en aquellos episodios ingratos, los sueños que muy pocas veces fueron lucidos, extrañaba tener el dominio de estos.
Conforme el tiempo pasaba creí que me estaba volviendo loca con tanto sufrimiento interno y externo. Noche tras noche no faltaba mi alma juzgadora, quien en esencia, era mi reflejo en el espejo; observaba mi cuerpo, mi mirada, las marcas que estaba formando en toda mi piel, las ojeras que se habían vuelto más profundas; todo aquello que me estaba provocando desconocerme por completo. ¿Dónde estaba Gabriela? ¿Quién es la que está frente al espejo? Mi propia imagen se burlaba de mi... "Niña tonta, niña sumisa ¿No te das cuenta de tus idioteces?". Era muy cruel, pero era necesario.

Desde un inicio sabia que las cosas estaban yendo mal, sin embargo, me encerré en un burbuja lo suficientemente sólida durante unas semanas y lo suficientemente frágil para destruirla en un segundo; cuando la realidad cayó sobre mi, un colapso casi imposible de soportar me carcomió durante semanas, empecé a remendar cada situación que me estorbaba en mi propio crecimiento. Una búsqueda constante sobre mi felicidad y esa paz que había perdido. Y entre mis sueños estaba él, corriendo, buscando mi rostro, estando frente a él y no lograba verme. No sabia lo que significaba, pero me intrigaba tanto saber cual era el significado de esos sueños. Nunca lo supe con exactitud. 
Los días fueron pasando y mis intentos de "felicidad" fallaban constantemente. Estaba en un infierno, pero no de esos en los que puedes calentar tu corazón y desencadenar la verdadera lujuria y deseo sincero. Era un infierno en el cual extrañamente me estaba congelando, volviéndome más simple, más directa, sarcástica, fría y con muy poco interés sobre las personas que me rodeaban. Mi vida era nada más un pasar de días sin sentido, no sabía exactamente que hacer, idealicé mil y un posibilidades de restablecer mi vida, pero todo era distinto, las personas, los tiempos, los sentimientos, lo sueños... yo precisamente. Estando en un mismo lugar y siendo una perfecta desconocida para los demás.  Decidí enmarcar lo que verdaderamente quería... y así fue.

Comencé trabajando conmigo, y el proceso cruel y despiadado, me estaba dejando sin energías, pero los resultados eran más que satisfactorios. Mi sonrisa cambió, y mi mirada estaba en un solo ser, al único que quería en mi vida, pues más que comprobado, estaba completamente enamorada, y solo quería toda una vida con él. ¿Costaría? Sí, pero ya habíamos dado el primer paso, pues volvimos a colocar nuestras vidas el uno con el otro. No fue coincidencia, no fue pura casualidad, nuestras vidas nunca han sido llevadas por el destino, si queríamos estar juntos era porque se tenía decidido. Así se decidió, y valía la pena darlo todo una vez más.

Los sueños fueron cambiando, y las pesadillas me estaban abandonando, dijeron que irían de viaje, pero no saben que a su regreso, yo no estaré para recibirlas. Cambié mis expectativas, y mis  pequeñas citas con la oscuridad de mi habitación donde desencadené cientos de pensamientos absurdos y con crisis emocionales, lagrimas tras lagrimas que recorrieron mis mejías, gritos que nunca salieron porque quedaron enredados entre los nudos de mi garganta, todo eso quedó en un rincón, apilado entre los viejos errores y las viejas inseguridades que alguna vez tuvieron importancia.

La luna volvió a mi ventana, su luz acariciaba mi alma, me ayudó a controlar mi respiración; me miró con cautela, examinando mi rostro, mi sonrisa, detallando qué brillo estaba en mis ojos. Era muy minuciosa.  Sonrió al ver que no era una máscara más de las que usualmente utilizaba para el resto de mi entorno. Me preguntó sobre el dueño de mi corazón, le comenté nuestro pequeño encuentro, sin censuras detallé todo lo sucedido, sonrojada al escuchar mi anécdota, me deseó la mayor de las suertes, y la mayor de las felicidades. Me dejó un beso de buenas noches, y subió hasta el cielo para arrullarme durante el resto de la madrugada... Había pasado mucho desde su ultima visita que me parecía irreal su compañía. Me da pena por el sol pues nunca le acompañé a tomar una taza de café de las que siempre me ofrecía, pero es que mis anécdotas solo podían ser escuchadas por mi querida luna, mi esplendorosa luz de cada noche.

El descanso ha sido encantador, mi cuerpo viaja a una tranquilidad de la que hace mucho no tenía. Dicen que se han notado mis cambios y yo francamente veo solo un poco más largo mi cabello, unas pizcas de madures y carácter que me faltaba, pues no dejaré que vuelvan esos episodios que me provocaron el peor de mis encierros.  Pequeños cambios que harán todo mejor, no quiero que nada sea incierto, pero tampoco que sea perfecto control. Hay cosas que no se pueden dominar pero lo que esté a mi alcance y para mi beneficio lo manejaré de manera más correcta. Basta de tanta agonía de problemas en los que ni por mi calidad de "hija" debo entrometerme... ni dejar que me incluyan en ellos, ya bastante tengo con mejorar otros aspectos, aún así tengo material para escribir...

¿Feliz? Como no tienen idea...



-Hablando sola.