viernes, 27 de diciembre de 2019

Casi despedida.


“La facultad vestía de gala, era día de graduaciones. Entre varios invitados, me paseaba en los pasillos, buscando un lugar tranquilo para descansar de la jornada. La familia y amigos esperaban ansiosos la salida del profesional con título en mano; las risas y las ganas de llorar estaban presentes en todo el lugar. Flores y pequeñas muestras de cariño rodeaban a los recién graduados.

Entré en ansiedad pensando en qué pasaría el día de mi graduación, si mis padres estarían conmigo, o harían una escena de intolerancia entre ellos; si llegarían las personas a verme, las que verdaderamente importan... O simplemente estaría sola a pesar de la multitud que visitaría la universidad.

Han pasado varias semanas, poco a poco voy acomodando las ideas de mi núcleo familiar, del fracaso que tiene, y de lo vacía que estoy por ello, pero lo peor... De lo poco que me importa intentar llegar a una armonía dentro del mal llamado hogar, estaba y estoy convencida que solo con marcharme encontraría la tranquilidad plena que requiero.
He llegado al final de mi carrera, estoy en mero trámite para titularme, a pesar de todas las crisis me siento orgullosa de mi persona, que a mis 23 años seré una profesional. Sin embargo, seguía en la desesperación de lograr algo mucho más grande, que me mantuviera estable laboralmente.

Poco a poco me voy despidiendo de la universidad, sinceramente ha sido un hogar para mí; he reído, me he enojado, he llorado, he pasado tantas cosas en ese lugar que es un manto de recuerdos que tengo en mi mente. Cada rincón tiene una anécdota... Extrañaré esos años de gloria, las despedidas no son lo mío.
Por una parte sabía que tenía que recompensar el estudio que me habían dado mis padres, por otra, sabía que era su obligación así como también cumplir mi parte de no dejar tirada la licenciatura. Aún sigo pensando en ese día... Debería sentirme feliz, pero también debería dejar de pensar mucho.

Dicen que la familia es primero, pero me cuesta demasiado dejarla en primer lugar. Pues me han hecho tanto daño que detestaría que volvieran a desequilibrarme. Me he hecho más cruda, y el siguiente año estaré a la deriva. Aún no estoy segura cómo ejecutar cada plan que puedo tener.

Mi hermana intenta volver a la burbuja que tenía antes, pero la realidad está apenas empezando a tocar su puerta. Mi madre lleva días de dirigirme la mirada, y mi papá tiene actos sospechosos de otra vida... Al final, daba igual. La rutina en casa era la misma. Simple, llegar a dormir."



-Hablando sola.

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