"Entre viejos recuerdos, encontré canciones que me transportaron a las épocas en donde la soledad estaba en mi habitación y la oscuridad cubría el pequeño teatro dentro de mi.
Volví a contar tu historia, de cómo te conocí y de por qué a pesar de la diferencia de edad te habías vuelto mi mejor amigo... Y también, de como el cariño que te tenía se volvió rencor y odio.
Te odié tanto que deseé tu muerte, y cuando moriste no me pareció justo, pues no me bastaba con que dejaras este mundo, quería que sufrierás más de lo que sufriste cuando agonizabas en el hospital, ese frío cuarto que presenció tu descenso, donde los doctores te miraban como experimento de un nuevo equipo médico. Me hubiera encantado estrecharles la mano.
Te sorprendería lo mucho que eso ha cambiado, ahora ya puedo decir tu nombre con propiedad, ya no se forman nudos en mi garganta; ya no te veo en mis pesadillas... ¿Que si no hay odio? Ya solo es rencor... Eso no se quitará, solo me alegra saber que ya no me dueles tanto como para contar tu historia sin llorar, sin sentir esa agonía.
Disculpa... Fui descortés ¿cómo es la otra vida? ¿Te quemas? O ¿solo estás durmiendo?
Mi madre aun te llora, dice que fuiste el único amor verdadero. Aún me parece repugnante ese sentimiento, tanto de ella como de ti. Que te enamoraras de mí madre fue un choque. Tú siendo un adulto joven y mi madre en su madurez con el don de sonreír y hacer caer a los hombres, tenía la coquetería en su esencia, esa que no se nota, que no es obvia, esa de las que si no estás con cuidado, caes sin darte cuenta y quedas perdido.
Mi papá también te recuerda. Eras cómo el hijo mayor que siempre quiso, que iluso es él, hasta la fecha no sabe que conquistaste a su esposa y que su esposa te sigue adorando.
Hay fotos tuyas en mi casa, las he rayado todas, al igual que tus cuadros y tus CD's favoritos. Mi madre se enojó muchas veces por eso, pero siempre me negaba a ser la autora de tal cosa.
No sé qué haría si estuvieras vivo aún, quizá te hubiera abofeteado. Pero he cambiado mucho, ya tengo 23 años. Ya pasó mucho tiempo desde que tenía 13 años; 10 años para ser exactos.
Gracias a ti. No conocí un amor sincero en el matrimonio de mis padres. Mi madre siempre trató de olvidarte con otras personas, no lo ha logrado. Se están separando con mi papá.
Sí, se han tardado mucho pero así son los adultos...
¿Mi hermana? No, ella no dice mucho de ti, solo te recuerda como una buena persona, como un mini santa; no estaba segura si lo decía por tu estatura o por cada vez que llevabas un presente a casa.
Creo que no hay más que decir... Ya no estás entre las sombras como antes.
Es absurdo escribir a un muerto, pero aún así te escribo esta carta.
Con poco cariño, para Frank. "
-Hablando sola.
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