sábado, 27 de julio de 2019

Una luz se apagó.


Mirada serena, templanza en su presencia; controla todo lo que puede estar a su alcance. Hombre solitario, buscando fuerzas por do quier, queriendo sentir adrenalina porque la muerte le parece atractiva.

No le agradan los problemas, y todos sus intentos de amor son problemáticos en toda su esencia, atraído por los retos y fácil de aburrirse cuando resuelve el acertijo. Hombre frío, hombre apasionado, buscando cariño en labios prohibidos... Te contaré una parte de la historia que conocí. 

Un joven sin mayor complicaciones aparentemente, buen consejero y con una sabiduría que inspiraba estabilidad en los pensamientos de los demás, iluminaba con sus opiniones, y con diplomacia decía las verdades más crudas. Con muy mala suerte en el amor, pues exige demasiado a los perfiles que desde un inicio se ven en fracaso, busca un amor seguro pues la mayor parte de su vida se ha preparado para ser el mejor partido, y si lo preguntan, tiene un buen perfil. Amistoso y muy social, cuanta gente le conoce con solo mencionar su nombre.

¿Cómo lo conocí? De pasada por la universidad en una estancia llamada "glorieta" que está frente a la facultad de jurisprudencia, estaba con una de sus amigas, Cabello rizado y extrovertida, con una risa que la distinguía, y con solo describir esa forma de reír cualquiera sabe su nombre y apellido; ella fue quien me presentó a su buen amigo; que con el paso del tiempo, fue llegando al corazón de mi confidente, y al de mi persona, dando buenos consejos, y muchas veces escuchando sin decir nada... Entró en mis sueños y se volvió parte de mis amigos más cercanos. 

Estudiante de mercadeo internacional, de 23 años de edad, estatura promedio, cabello al porte de los hombros, y una barba que le sienta bien; diagnosticado con depresión, cosa que muy pocos saben, teniendo episodios de ansiedad por las noches, busca siempre mantenerlas en control. Tentaciones que aumentan a esa sed de descargar energías que parecen estar dormidas en su cuerpo, pues no le tiene miedo a nada. Francisco es su nombre, y hasta la fecha no logro recordar su apellido. Conocí a su confidente más importante, la pequeña Marcelita, con cara de ángel, capaz de ganarse el corazón de Francisco con solo dedicarle una sonrisa y una mirada dulce. He visto ambos comportamientos, cuando están separados y cuando está juntos, conocer esta pequeña parte de su vida ha sido la más intrigante; pues me cuesta creer que solo sean amigos, y que su lazo lo titulen con amistad, si cada beso en la frente parece ser un “te amo” en silencio que cada uno se otorga, sus brazos son refugio para él, cosa que es irónico pues Marcelita es de estatura de 1.50 aproximadamente. Esa mirada que cruzan y crean un ambiente en el que creen estar completamente solos. Es curioso en realidad, pues todas las amigas de él, incluyéndome, poseemos un toque de la esencia de Marcelita, sea físico, sea de la personalidad, todas sin lugar a dudas tenemos un poquito de ella, y eso es lo que a él le llama la atención para establecer una buena conversación. ¿Cómo llegué a esta conclusión? En el peor de los escenarios…

Siendo él, un joven culto, amante de la poesía y de las buenas artes escénicas, con alma de buen viajero, sin miedo a la oscuridad; ha vivido una serie de acontecimientos completamente desagradables, y aun así podía mantener esa serenidad que se maneja… hasta que su hermana se fue de su lado. Kate, su hermana mayor, de 26 años de edad, había estado luchando durante 13 años contra una enfermedad llamada lupus, una enfermedad crónica y compleja, su principal característica de ser autoinmune, es decir, que el propio sistema inmunitario ataca las células y tejidos sanos por error. Kate luchó con todas sus fuerzas contra la enfermedad que la mantenía débil, muchas personas le conocieron, y Francisco era su principal protector, pues ella era luz. Con una alma viva y fugaz, se lograba entender con cualquiera, pues su condición no le impedía ser buena persona de corazón, buena amiga, graciosa, y muchas virtudes que conocí por medio de anécdotas, ya que, lo crean o no, hay personas que sufren ciertas enfermedades y crean un ambiente podrido porque su corazón es demasiado negro, y creen que por su condición pueden atacar el sentimiento más puro de otros; y en eso Kate era distinta. El  día de su muerte, su padre estaba accidentado en el hospital, su hermano menor estaba en desequilibrio emocional, y Francisco lidiando con todo.

Tenía que dar mi pésame, porque aun cuando no le conocí, debía darle un poquito de esperanza a mi buen amigo. Al verle en la capilla, con la mirada desorientada, vestido de negro, expresando compostura y tranquilidad mientras bebía un café le llegué por detrás. Al verme, soltó el café en la mesa y se vino en mis brazos, agradeciendo en susurros mis esfuerzos de apersonarme, me expresó entre pequeñas risas lo mucho que le hubiera gustado que conociera a su hermana en otras condiciones… Me rompió el corazón, nunca lo había visto tan frágil. Me llevó hasta dónde estaba el cuerpo de ella, el lugar estaba inundado de flores, de muchos colores y formas, las más preciosas, el perfume era esplendido, pero la tristeza se podía percibir, decorada con fotografías en su altar, habían puesto sus boinas favoritas y sus dibujos, parecía estar dormida, como si solo estuviera descansando de una larga semana… Mi corazón se congeló. 

Tras las siguientes horas, muchas personas llegaron al lugar, y en un momento nos juntamos todas las señoritas que conocimos a Francisco de pura casualidad, aquí deduje que todas éramos parte de una red de conocidos, compartimos historias, y pequeñas anécdotas, en una noche nos volvimos buenas conocidas… Como siempre la muerte une personas, parece ser la única forma de crean lazos con desconocidos en unos cuantos segundos. Su abuela al llegar al lugar, no logró dar los pasos necesarios para llegar hasta el ataúd de su nieta, y el joven Francisco la tomó en sus brazos así como si fuese una niña pequeña que tiene que ir a dormir… La escena más quebradiza de presenciar, él derrumbándose, y no poder hacer mayor cosa que estar en calma frente a su adoraba abuela, su padre en pésimas condiciones físicas logró una salida del hospital para estar con su hija, su madre serena por ratos y quebrada por otros recibía las visitas, el funeral fue un mar de llanto y de esperanzas que no se podían otorgar.

Al día siguiente del funeral conocí la casa de Francisco, una casa llena de historia, viejos libros entre los estantes, adornos que guardaban viejas anécdotas, pequeñas casas a gran escala que se encontraban ubicadas como un pequeño museo en la sala de estar; relojes de los años 80's, ambientado con música acústica con un tema muy poco conocido titulado "romanza", compuesta por un desconocido que se encontraba en las sombras. Al escuchar tan gloriosa melodía, me trasladé a aquellos tiempos en los que me entusiasmaba aprender a usar la guitarra, pues me sentía enamorada de la música... Sin embargo, por cuestiones del destino y malas experiencias ese sueño se terminó frustrando. Se sentía la presencia de su hermana, hacían faltas sus risas según su abuela, pero aún se podía escuchar sus pasos corriendo por la casa, siempre buscando que comer, hacer o crear. Dicen que me hubiera llevado muy con ella, de haberle conocido podría compartir el dolor de una manera muy distinta a la forma en lo comparto actualmente...

Esto apenas es el comienzo del verdadero martirio que vivirá mi amigo, mi buen consejero, que lo que menos necesita es escuchar cómo va mi vida o la de cualquier persona, deben dejarlo vivir ese dolor, pues su luz se había apagado, su única razón por la que cada día se esforzaba en superar sus crisis se ha marchado... Estoy segura que aprenderá a vivir con ello, no sé hasta cuándo porque sus actos son muy poco predecibles, pero está Marcelita y su padre, aún tiene por quienes luchar.

Le pido al cielo que lo guarde, que la noche lo cobije con cautela y no le pierda de vista la luna cada vez que él quiera perderse entre la oscuridad.





-Hablando sola.

viernes, 26 de julio de 2019

Versos a mi amado.


Hay sentimientos que brotan del corazón y fluyen en el alma, que se difieren con la razón, y la realidad, que se desbordan en mil sonrisas y son tan obvios en el brillo de los ojos.
Pero más allá del nerviosismo, emociones y sensaciones extraordinarias al amar, existen otra clase de sentimientos que cambian de estado, que se vuelven uno solo con la razón, una estabilidad emocional, equilibrio entre lo que quieres hacer, lo que quieras dar, y lo que quieres tener... Y que a veces la circunstancias se vuelven inciertas, pero con una meta definida.

Mi cielo, mi amor de ensueño, ese beso que das al saludar, que me complace con una sonrisa porque ciertamente estoy a su merced con un toque de dedos a mi piel, con un abrazo cálido, un encuentro entre sus manos y mi cintura... Todo ello que me tiene enamorada, que me hace sentir afortunada de volver a tener tu mirada, de tener la fortuna de que estés a mi lado.
Bonito sueño de media noche, que espanta mis pesadillas, y no deja entrar a demonios, pues mis pensamientos ya no están envueltos en tristezas, ni en nudos de amargura. Con grandes ganas de dar todo para hacerle feliz... Hacerle sentir hasta más de lo que mi corazón siente. 
Dichosos estos labios que han probado los tuyos, suaves y delicados, que basta un roce de estos para sentir la dulzura de tu afecto.
Mis versos muchas veces se entrelazan con los suyos, buscando respuestas para conocernos más. Mis letras son suyas, y cada una de ellas se inspira para formar una buena anécdota, que le atrape, le intrigue, le haga sentir mil emociones. Porque cada que lee, se lleva una parte de mi a su memoria, se queda con mis historias y me da oportunidad de crear más para él. 

Tengo miedo que un día sus ojos ya no me miren con ese amor que expresa, pero confío tanto en él y en lo que puedo ofrecer que muchas veces el miedo se hace más pequeño... Pues no quiero volver a perderle. 
Han pasado los días y las cosas han mejorado de una manera extraordinaria. Sin embargo, he tenido unos cuantos sueños; no, no son pesadillas, pero el presentimiento no es tan bueno, no logro poder explicar qué es exactamente pues este sueño para mi sorpresa no es tan lúcido como se espera. 

La luna me trae un mensaje, y las estrellas acompañan el correo, parecen que han visto mis pequeños secretos de estos últimos días y quieren tomar un jugo para conversar sobre ello...  ¡Ah! Mi luna bella, si supieras que esto solo quedará en mis adentros, que mis pecados serán sólo míos, lamento dejarte en intriga, pero mi adorado amor ha entregado todo por completo y ¿sabes qué? Me siento segura de ello. 

Me he vuelto una loca enamorada... Mirarle cuando duerme, saber que aún cuando cierra sus ojos puedo saber si la tranquilidad reposa sobre su ser.. Contar esos lunares del rostro en los que termino perdiendo la cuenta porque las ansias de besarle ganan antes de acabar con el conteo; su cuerpo junto al mío en un mismo ritmo pues he de confesar que lo deseo más de lo que debería, y su calor enciende mi lujuria... Y su tranquilidad me da paz para descansar y no querer salir de sus brazos donde me siento en mi hogar... Y hace que crea en la posibilidad de hacer nuestra vida juntos... No parece ser mala idea aunque aún haya muchas cosas que hacer, yo quiero estar con él.


"Mi querido, Víctor... Mi querido, amor. Déjame hacerte feliz, y aunque la carta parezca cursi, te escribiré mil versos para expresar lo mucho que te adoro, te quiero, y te amo... Dame de tus letras, necesito sentirte más cerca cuando estás lejos, que me acompañen tus canciones, ese repertorio que un día llegará a los 5,676 interpretaciones... Gracias por ser un amor y estar en mi corazón, gracias por tu paciencia, virtud que tienes y de la que yo carezco, lamento ser celosa, pero es que te añoro tanto... Y aunque la cuenta se haya reiniciado, nadie borra la historia que ya hemos creado... Solo quiero llevar las cosas muy a lo nuestro... Te amo"


-Hablando sola.


Dedicado a V. V

domingo, 14 de julio de 2019

Respiración de alma.

Las noches de insomnio fueron desapareciendo poco a poco. Últimamente recordaba las pesadillas que tenia en aquellos episodios ingratos, los sueños que muy pocas veces fueron lucidos, extrañaba tener el dominio de estos.
Conforme el tiempo pasaba creí que me estaba volviendo loca con tanto sufrimiento interno y externo. Noche tras noche no faltaba mi alma juzgadora, quien en esencia, era mi reflejo en el espejo; observaba mi cuerpo, mi mirada, las marcas que estaba formando en toda mi piel, las ojeras que se habían vuelto más profundas; todo aquello que me estaba provocando desconocerme por completo. ¿Dónde estaba Gabriela? ¿Quién es la que está frente al espejo? Mi propia imagen se burlaba de mi... "Niña tonta, niña sumisa ¿No te das cuenta de tus idioteces?". Era muy cruel, pero era necesario.

Desde un inicio sabia que las cosas estaban yendo mal, sin embargo, me encerré en un burbuja lo suficientemente sólida durante unas semanas y lo suficientemente frágil para destruirla en un segundo; cuando la realidad cayó sobre mi, un colapso casi imposible de soportar me carcomió durante semanas, empecé a remendar cada situación que me estorbaba en mi propio crecimiento. Una búsqueda constante sobre mi felicidad y esa paz que había perdido. Y entre mis sueños estaba él, corriendo, buscando mi rostro, estando frente a él y no lograba verme. No sabia lo que significaba, pero me intrigaba tanto saber cual era el significado de esos sueños. Nunca lo supe con exactitud. 
Los días fueron pasando y mis intentos de "felicidad" fallaban constantemente. Estaba en un infierno, pero no de esos en los que puedes calentar tu corazón y desencadenar la verdadera lujuria y deseo sincero. Era un infierno en el cual extrañamente me estaba congelando, volviéndome más simple, más directa, sarcástica, fría y con muy poco interés sobre las personas que me rodeaban. Mi vida era nada más un pasar de días sin sentido, no sabía exactamente que hacer, idealicé mil y un posibilidades de restablecer mi vida, pero todo era distinto, las personas, los tiempos, los sentimientos, lo sueños... yo precisamente. Estando en un mismo lugar y siendo una perfecta desconocida para los demás.  Decidí enmarcar lo que verdaderamente quería... y así fue.

Comencé trabajando conmigo, y el proceso cruel y despiadado, me estaba dejando sin energías, pero los resultados eran más que satisfactorios. Mi sonrisa cambió, y mi mirada estaba en un solo ser, al único que quería en mi vida, pues más que comprobado, estaba completamente enamorada, y solo quería toda una vida con él. ¿Costaría? Sí, pero ya habíamos dado el primer paso, pues volvimos a colocar nuestras vidas el uno con el otro. No fue coincidencia, no fue pura casualidad, nuestras vidas nunca han sido llevadas por el destino, si queríamos estar juntos era porque se tenía decidido. Así se decidió, y valía la pena darlo todo una vez más.

Los sueños fueron cambiando, y las pesadillas me estaban abandonando, dijeron que irían de viaje, pero no saben que a su regreso, yo no estaré para recibirlas. Cambié mis expectativas, y mis  pequeñas citas con la oscuridad de mi habitación donde desencadené cientos de pensamientos absurdos y con crisis emocionales, lagrimas tras lagrimas que recorrieron mis mejías, gritos que nunca salieron porque quedaron enredados entre los nudos de mi garganta, todo eso quedó en un rincón, apilado entre los viejos errores y las viejas inseguridades que alguna vez tuvieron importancia.

La luna volvió a mi ventana, su luz acariciaba mi alma, me ayudó a controlar mi respiración; me miró con cautela, examinando mi rostro, mi sonrisa, detallando qué brillo estaba en mis ojos. Era muy minuciosa.  Sonrió al ver que no era una máscara más de las que usualmente utilizaba para el resto de mi entorno. Me preguntó sobre el dueño de mi corazón, le comenté nuestro pequeño encuentro, sin censuras detallé todo lo sucedido, sonrojada al escuchar mi anécdota, me deseó la mayor de las suertes, y la mayor de las felicidades. Me dejó un beso de buenas noches, y subió hasta el cielo para arrullarme durante el resto de la madrugada... Había pasado mucho desde su ultima visita que me parecía irreal su compañía. Me da pena por el sol pues nunca le acompañé a tomar una taza de café de las que siempre me ofrecía, pero es que mis anécdotas solo podían ser escuchadas por mi querida luna, mi esplendorosa luz de cada noche.

El descanso ha sido encantador, mi cuerpo viaja a una tranquilidad de la que hace mucho no tenía. Dicen que se han notado mis cambios y yo francamente veo solo un poco más largo mi cabello, unas pizcas de madures y carácter que me faltaba, pues no dejaré que vuelvan esos episodios que me provocaron el peor de mis encierros.  Pequeños cambios que harán todo mejor, no quiero que nada sea incierto, pero tampoco que sea perfecto control. Hay cosas que no se pueden dominar pero lo que esté a mi alcance y para mi beneficio lo manejaré de manera más correcta. Basta de tanta agonía de problemas en los que ni por mi calidad de "hija" debo entrometerme... ni dejar que me incluyan en ellos, ya bastante tengo con mejorar otros aspectos, aún así tengo material para escribir...

¿Feliz? Como no tienen idea...



-Hablando sola.