lunes, 16 de septiembre de 2019

Los 23

El mundo de un adulto se había vuelto un poco pesado, eso sin haber probado la cruda verdad de lo que era ser independiente por completo, estaba probando un 55% de lo que era la vida laboral. 
Con la esperanza de obtener un año de experiencia para el 2020 intentaba toda clase de cosas para resaltar con un buen perfil. Comenzando con hacer bien mi trabajo a pesar de ser cambiada de unidad cada uno o dos meses, no me molestaba de hecho; aprendí a tener toda clase de jefes, unos rudos, otros con una envidiable paciencia, y uno que tenía pedagogía perfecta para enseñar todas las clases de procedimientos que se llevaban a cabo dentro de la institución.

Estaba teniendo problemas con el dinero, no estaba siendo bien administrado o me estaba acumulando de deudas que en su mayoría no eran mías. Era mi trabajo de hija, de alguna forma estaba devolviendo lo que mis padres habían hecho por mi, pero consideré que no era el momento indicado para derrochar lo poco que tenía, suena egoísta pero era razonable tener ese pensamiento.

Durante las jornadas laborales por medio segundo una pregunta dominaba mi mente, sabía qué aún tenía mucho por dar, pero la cuestión era "¿Qué era lo que tenía que dar?". Hasta la fecha sigo cuestionando todas las posibles repuestas. Pensaba en qué lugares desenvolvería mis conocimientos formados en la universidad; un abogado siempre debe leer, pero no estaba leyendo nada referente a la carrera, me había perdido en el mundo de las novelas policíacas de los años de 1960.

Con 23 años de edad creí tener el mundo a mis pies, "demostrando" entre diversas salidas la libertad que tenia para hacer lo que quería, estaba equivocada. Caí en cuenta que aun era hija de dominio y que por desgracia debía rendir cuentas a mis progenitores, sin embargo, aún me rehusaba a la idea de seguir bajo el mismo techo de esta casa que no era mi "hogar", el poco tiempo que pasaba aquí era para amargarme la existencia. Por ello, el trabajo, la universidad y las salidas de fin de semana me mantenían ocupada. Los reclamos recaían en las noches, me reprochaban el hecho de no pasar tiempo de calidad con la familia; con risa sarcástica me retiraba a mi cuarto para evitar conflictos.

Últimamente observaba a las demás personas, en su forma de vestir, expresarse, y todos los ademanes que se pueden utilizar en una conversación. Luego, comencé a analizar todo ese examen en mi. Me di cuenta que en años anteriores, lo primero que resaltaba de mi, era la inocencia que destilaba; ahora, era pura seriedad y compostura según opinión de personas del trabajo. En la universidad sólo me miraban ya "arreglada", un tanto más femenina a lo que la mayoría recuerda de mi. Mi pareja era la única persona que conocía mi crecimiento del 2015 hasta la fecha. Sabía cual era mi verdadera esencia y que a pesar de ser alguien cambiante, siempre quedaba algo de mi que me caracterizaba como la persona que ahora soy y que he sido siempre. Algo que no había tomado en  cuenta, y un detalle que él me hizo hincapié, es que mi forma de comportarme dependía de las personas de las que estuviera rodeada puesto que la confianza que puedo tener con unas es diferente a otras; era extraño porque a pesar que el resultado de este examen no era negativo, no me sentía ni joven, ni vieja. Me miré por largo tiempo al espejo e incluso mi mirada era diferente, pero no podía colocar un rango en exactitud de dónde me encontraba. Concluí en el pensamiento absurdo de no haber logrado nada con mi vida en todo este tiempo. Creo que el problema era en el miedo que tenía del siguiente año, cuando la pasantía termine e inicie mis practicas sin devengar un sueldo; la falta de dinero me hará decaer y creer que voy a retroceder 10 pasos de los 5 que avancé. Ya dejé de ser estudiante y el paso de lo que es la vida afuera era lo que me estaba aterrando un poco. Sin embargo, había logrado muchas más cosas en estos 6 años de carrera, tanto personal como profesional y era muy estúpido de  mi parte no estar orgullosa de hasta donde he llegado, me faltaba fe...

Por otra parte, había estado conversando con personas que vieron de lejos la caída que tuve meses atrás, no se necesitaba conversar mucho para que entendieran que en aquel tiempo, por dentro me estaba muriendo. Jonathan, mi amigo de primer año de universidad me comentó que me ha vuelto ese brillo en los ojos que tenía cuando mencionaba el nombre de quien estoy enamorada y que sabia perfectamente a quien le pertenecía mi corazón, ya que en ese aspecto siempre he sido transparente para hacer notar cuando una persona me hace feliz; francamente me conmovió el hecho de que una persona alejada a todo pudiera ver lo feliz que me sentía de haber retomado mi camino a pesar de las dificultades familiares y laborales que me consumían.
No lo puedo negar, estoy enamorada y me siento completa. Me llena de alegría que alguien está orgulloso de mi, y de mis logros; y que a pesar del desmadre que hay en mi, ama cada cosa que compone mi existencia...

Estoy en una etapa en la que es momento de buscar cómo lograr las metas que me había propuesto desde el 2015, pues ha sido desde entonces que me tomé con más seriedad mi futuro y con quien quiero compartirlo.
Sin mayor conclusión, esta noche es de dejar de pensar...


-Hablando sola.


sábado, 7 de septiembre de 2019

- 1 5 - ♥

Comencé con una reflexión que duró alrededor de 10 días, pensaba en lo que había progresado, tanto como persona como pareja, y en la relación que estaba recuperando su forma de manera positiva. Sin embargo, sentía una sensación extraña... 
Han pasado dos meses, y he recuperado gran parte de mi felicidad. Teníamos una nueva fecha, 27 de Junio, porque parte del acuerdo era comenzar desde cero. Se estaba dejando atrás el día 15 de Octubre donde nuestra historia comenzó y que mes a mes recordábamos con mucha dicha, pero últimamente extrañaba conmemorar esa fecha, ya casi 4 años y estar contando 2 meses me parecía un tanto desconocido para mi, sin embargo, no me malinterpreten, adoraba el 27 porque fue la fecha en la nuevamente volví a surgir entre los escombros que me tenían mutilada al borde de la locura.

Hasta cierto punto puede ser ridículo el tema de las fechas pero para mi desgracia o no, eso es una situación importante para mi... Él podía ser olvidadizo con varias cosas pero para nuestro día, casi nunca lo fue, y me encantaba que lo recordara... 
Siempre he sido detallista a mi manera, y él lo era a la suya. Desde la primera hasta la última carta, cada medalla de sus maratones, cada detalle estaba guardado en una caja de madera. Aún conservaba las tortugas de un brazalete que compré especialmente para él; el libro en el que enmarcó nuestra historia... Todo estaba ahí.
Durante nuestro tiempo lejos, él desechó varias cosas, y no lo culpo, puesto que se encontraba en un estado completamente desfavorable para su estabilidad emocional, era comprensible su razón de ejercer tal acción, pero aún así sentía una tristeza que se desprendiera de esas ciertas cosas. Por otro lado, nunca eliminé sus cosas, todas estaban ahí, meramente archivadas, pero ahí estaban. Fotografías y vídeos que muy constantemente me detenía a apreciar... 

Entre versos me había derrumbado, quería tanto tener esa misma fecha que olvidaba que todo era para una renovación pura, no solo un cambio de caratula, sino una purificación del daño causado. Recordé cada 15 celebrado y lo anhelado que era esperar que el día cayera en un día en el cual nos pudiéramos ver y pasarla juntos, seguía extrañando más.
Las lagrimas brotaron y no podía calmarme, hasta que graciosamente por girar la cabeza golpeé contra la pared, el estruendo en mi cabeza me hizo dar vueltas por unos segundos, obligando a mi cuerpo reposar en la cama viendo el techo sin razón alguna. Y ahí se reveló... Los nuevos recuerdos que estaba formando, los cambios que estaba conociendo y experimentando. Iluminando mi mente con la estructura de mi esencia, en la que no siempre era un 15 en el que éramos felices, pues era cada día que estuviéramos juntos, aunque no fuera 15, buscaba la forma de hacerle feliz, y ahora aunque no sea 27 sigo buscando hacerle sonreír, que su interés por mi no desaparezca, y que mis besos siempre le sean cálidos, que mi refugio sean sus brazos pero que al mismo tiempo mi cuerpo sea un lugar de descanso para él, que reposara sobre mi y yo acariciarle el rostro, intentando contar sus lunares. 

Las fechas seguirán siendo importantes para mi, y si él llegase al olvidarlo, estaré ahí para ser recordatorio, por que no tiene nada de malo recordar. A pesar de la nueva fecha, para mi la historia marcará 4 años el 15 de Octubre.

Como todo buen deporte se debía respetar las reglas del juego, en una relación es similar y una de ellas, era contarle al otro lo que al corazón le acongojare. Le hice leer parte de este escrito, pues cuando no puedo expresarme en viva voz, las letras lo hacen por mi. Una de las cosas que más me conmovieron era el sentido del por qué no tener las cosas que yo le había regalado en su totalidad se podían conservar. Para él, mientras yo estuviera a su lado, cada cosa tenía su valor, sin embargo, durante mi ausencia, no tenía sentido tenerlas, los recuerdos destrozaban... era defendible su postura. Yo pasé por lo mismo, pero en una diferencia que yo me aferraba mucho más porque solo así lo podía sentir cerca.
Dejando a un lado eso, llegamos a la conclusión que era imposible hacer una nueva cuenta, pero que sí era posible mejorar con las lecciones aprendidas por cada uno y juntos. Ya que durante cuatro meses aprendimos que a pesar de todo, nos seguíamos amando con la misma intensidad como el primer día en que me dijo "Te amo" y yo correspondí a ello. Francamente puedo decir que desde entonces he sido la mujer más afortunada de tenerle y que por ninguna razón lo dejaría ir.
Quizá haya perdido una buena parte de mi inocencia, haya ganado un poco de madurez y determinación, estando un poco delgada, cabello corto y la mayor parte de mi apariencia sea diferente, pero mi amor por él no había cambiado en lo absoluto, y de esa misma forma, me lo hizo saber él.
Sé que le cuesta expresar muchas cosas que siente, pero cuando lo hace, mi corazón es tan sensible por que se deja envolver de su ternura. Cuando expresa lo que realmente siente, puedo ver su esencia, y es una de las cosas que disfruto y me llenan de alegría... Saber que me ama con todo y el desorden que me manejo es realmente grato.

El 15 retomo su estelar, y sus besos se volvieron más cálidos aún. Los viajes en el bus recurro  a recostarme en su hombro, me siento segura, no me quiero ir, pero debo volver a la rutina. El siguiente miércoles volveré a ver sus ojos, ojos color café, muy divinos con ese brillo que se maneja cuando me mira... Me tiene encantada. 

Anhelo cantarle... aunque no llegue a las notas, espero entonar esto para ti:
"...Déjame tomarte de la mano, déjame mirarte a los ojos, déjame darte a través de mi mirada darte mi esplendor... Te regalo mis piernas recuesta tu cabeza en ellas, re regalo mis fuerzas cada que no tengas; te regalo las piezas que a mi alma conforman, que nunca nada te ha falta a ti. Te voy amar hasta morir..." 
-Carla Morrison, "Te regalo"




-Hablando sola.