sábado, 7 de septiembre de 2019

- 1 5 - ♥

Comencé con una reflexión que duró alrededor de 10 días, pensaba en lo que había progresado, tanto como persona como pareja, y en la relación que estaba recuperando su forma de manera positiva. Sin embargo, sentía una sensación extraña... 
Han pasado dos meses, y he recuperado gran parte de mi felicidad. Teníamos una nueva fecha, 27 de Junio, porque parte del acuerdo era comenzar desde cero. Se estaba dejando atrás el día 15 de Octubre donde nuestra historia comenzó y que mes a mes recordábamos con mucha dicha, pero últimamente extrañaba conmemorar esa fecha, ya casi 4 años y estar contando 2 meses me parecía un tanto desconocido para mi, sin embargo, no me malinterpreten, adoraba el 27 porque fue la fecha en la nuevamente volví a surgir entre los escombros que me tenían mutilada al borde de la locura.

Hasta cierto punto puede ser ridículo el tema de las fechas pero para mi desgracia o no, eso es una situación importante para mi... Él podía ser olvidadizo con varias cosas pero para nuestro día, casi nunca lo fue, y me encantaba que lo recordara... 
Siempre he sido detallista a mi manera, y él lo era a la suya. Desde la primera hasta la última carta, cada medalla de sus maratones, cada detalle estaba guardado en una caja de madera. Aún conservaba las tortugas de un brazalete que compré especialmente para él; el libro en el que enmarcó nuestra historia... Todo estaba ahí.
Durante nuestro tiempo lejos, él desechó varias cosas, y no lo culpo, puesto que se encontraba en un estado completamente desfavorable para su estabilidad emocional, era comprensible su razón de ejercer tal acción, pero aún así sentía una tristeza que se desprendiera de esas ciertas cosas. Por otro lado, nunca eliminé sus cosas, todas estaban ahí, meramente archivadas, pero ahí estaban. Fotografías y vídeos que muy constantemente me detenía a apreciar... 

Entre versos me había derrumbado, quería tanto tener esa misma fecha que olvidaba que todo era para una renovación pura, no solo un cambio de caratula, sino una purificación del daño causado. Recordé cada 15 celebrado y lo anhelado que era esperar que el día cayera en un día en el cual nos pudiéramos ver y pasarla juntos, seguía extrañando más.
Las lagrimas brotaron y no podía calmarme, hasta que graciosamente por girar la cabeza golpeé contra la pared, el estruendo en mi cabeza me hizo dar vueltas por unos segundos, obligando a mi cuerpo reposar en la cama viendo el techo sin razón alguna. Y ahí se reveló... Los nuevos recuerdos que estaba formando, los cambios que estaba conociendo y experimentando. Iluminando mi mente con la estructura de mi esencia, en la que no siempre era un 15 en el que éramos felices, pues era cada día que estuviéramos juntos, aunque no fuera 15, buscaba la forma de hacerle feliz, y ahora aunque no sea 27 sigo buscando hacerle sonreír, que su interés por mi no desaparezca, y que mis besos siempre le sean cálidos, que mi refugio sean sus brazos pero que al mismo tiempo mi cuerpo sea un lugar de descanso para él, que reposara sobre mi y yo acariciarle el rostro, intentando contar sus lunares. 

Las fechas seguirán siendo importantes para mi, y si él llegase al olvidarlo, estaré ahí para ser recordatorio, por que no tiene nada de malo recordar. A pesar de la nueva fecha, para mi la historia marcará 4 años el 15 de Octubre.

Como todo buen deporte se debía respetar las reglas del juego, en una relación es similar y una de ellas, era contarle al otro lo que al corazón le acongojare. Le hice leer parte de este escrito, pues cuando no puedo expresarme en viva voz, las letras lo hacen por mi. Una de las cosas que más me conmovieron era el sentido del por qué no tener las cosas que yo le había regalado en su totalidad se podían conservar. Para él, mientras yo estuviera a su lado, cada cosa tenía su valor, sin embargo, durante mi ausencia, no tenía sentido tenerlas, los recuerdos destrozaban... era defendible su postura. Yo pasé por lo mismo, pero en una diferencia que yo me aferraba mucho más porque solo así lo podía sentir cerca.
Dejando a un lado eso, llegamos a la conclusión que era imposible hacer una nueva cuenta, pero que sí era posible mejorar con las lecciones aprendidas por cada uno y juntos. Ya que durante cuatro meses aprendimos que a pesar de todo, nos seguíamos amando con la misma intensidad como el primer día en que me dijo "Te amo" y yo correspondí a ello. Francamente puedo decir que desde entonces he sido la mujer más afortunada de tenerle y que por ninguna razón lo dejaría ir.
Quizá haya perdido una buena parte de mi inocencia, haya ganado un poco de madurez y determinación, estando un poco delgada, cabello corto y la mayor parte de mi apariencia sea diferente, pero mi amor por él no había cambiado en lo absoluto, y de esa misma forma, me lo hizo saber él.
Sé que le cuesta expresar muchas cosas que siente, pero cuando lo hace, mi corazón es tan sensible por que se deja envolver de su ternura. Cuando expresa lo que realmente siente, puedo ver su esencia, y es una de las cosas que disfruto y me llenan de alegría... Saber que me ama con todo y el desorden que me manejo es realmente grato.

El 15 retomo su estelar, y sus besos se volvieron más cálidos aún. Los viajes en el bus recurro  a recostarme en su hombro, me siento segura, no me quiero ir, pero debo volver a la rutina. El siguiente miércoles volveré a ver sus ojos, ojos color café, muy divinos con ese brillo que se maneja cuando me mira... Me tiene encantada. 

Anhelo cantarle... aunque no llegue a las notas, espero entonar esto para ti:
"...Déjame tomarte de la mano, déjame mirarte a los ojos, déjame darte a través de mi mirada darte mi esplendor... Te regalo mis piernas recuesta tu cabeza en ellas, re regalo mis fuerzas cada que no tengas; te regalo las piezas que a mi alma conforman, que nunca nada te ha falta a ti. Te voy amar hasta morir..." 
-Carla Morrison, "Te regalo"




-Hablando sola.

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