sábado, 3 de agosto de 2019

Una obra sin fin.


El telón se vuelve a abrir, el público está listo, y los protagonistas desean comenzar la escena.

La noche como fiel anfitriona espera que todos se acomoden en sus asientos, que sus mentes se preparen para el espectáculo que a pesar de ser muy conocido, sigue provocando emociones en los espectadores...

Pasar de ser parte de la historia a ser espectadora de una de estas obras de familias disfuncionales no ha sido sencillo, pues han pasado tantos años que por ratos recuerdo lo que había sido, mi corazón frágil y sin sentido, llena de amargura y de dolor, de una serie de crisis emocionales de las que, sin lugar a duda me costaba demasiado salir a flote, cada noche esperando que la siguiente sea mejor, que el siguiente año sea diferente, que los sueños cambien y las pesadilla ya no tengan los mismos demonios porque sin querer... Ya eran mis amigos.


Entre gritos y palabras soeces se demostraban el odio y resentimiento que ambos se habían guardado. Ella con un pasado nada esplendoroso, su madre nunca le dio muestra de cariño, y muy joven tuvo que ser independiente; su padre que muy pocas veces le dijo un "te quiero" hasta unos meses antes de su muerte tan cruel, pues entre dolor y llanto, agonizaba en el hospital, la vida le estaba cobrando todo el mal hecho, todo lo que había dañado, y aún así, ella estuvo a su lado, aún cuando desde muy pequeña este le había abandonado. Hasta el último aliento ella se quedó. Durante años buscaba una figura paterna, y ese ha sido su gran error pues creyó que su matrimonio con un hombre de 9 años de diferencia le daría todo lo que ella anhelaba, que equivocada estaba; Él con una familia sólida, hermanos que se apoyaban mutuamente, y aunque las peleas podían ser fuertes, todos estaba juntos cuando se trataba de sus padres. Educado con una actitud machista y poco sensible, su vida se vio envuelta en la guerra, y forjó un carácter lo suficientemente fuerte como para no tener miedo a nada. Fue atendido toda su vida, desde muy joven siempre sus 7 hermanas le sirvieron, esa era la educación de aquellas épocas.

Ambos jugaron al amor a primera vista y en un mismo año, fueron amigos, novios y esposos. Así pasaron 25 años de matrimonio y como cualquier otro, nada había sido fácil. Este matrimonio estaba quebrado por dentro, podrido de tanta mentira, porque ni aún con la llegada de dos hijas se logró cambiar la situación.


A mi mala suerte siempre estuve en el peor momento para darme cuenta de las cosas, he de creer que es una maldición que me seguirá hasta el final, porque aunque en mis silencios guarde secretos, siempre puedo afirmar que mis ojos llegan la mayor parte de las verdades. Desde muy pequeña supe que el matrimonio se iría por un caño, desde muy pequeña sabía lo que era el concepto de ser "infiel", y muy pequeña aprendí que la imagen que me pintaban de familia perfecta era irreal, y que no habría ninguna familia que fuera feliz con solo quererse... Aunque francamente existen excepciones porque hay una en particular que me ha demostrado que sólo basta con estar juntos para sentir que todo va caminando de la mejor manera, que a pesar de los huracanes la familia puede ser unida... Y sinceramente, tengo mucha envidia, porque quisiera ser tan amada dentro de un hogar, que se compartieran las responsabilidades que son pesos para el alma, saber que el apoyo estará ahí y sentir que puedo mantener eso por mucho tiempo, sin embargo, no me tocó tener esa clase de familia...

Entre secretos que creyeron que nadie sabría, ahí estaba yo. Ambos en su mundo creyendo que nadie les vería, creyendo que nadie leería aquellos textos de su segundo hogar, o las cartas de amores pasajeros, que no parecían ser de un día o de meses. Estaba en mi mejor momento para disfrutar lo que era vivir la adolescencia, y no lo disfruté como esperaba. Viví en soledad porque nadie podía escucharme, porque nadie sabía darme un consejo, porque simplemente me cerraba y lloraba lo que podía en mi almohada de oso que aún conservo. Los años se hicieron más pesados y poco a poco fui liberando esos sacos de piedras que se incrustaban como cuchillos en mi espalda, en el cual, cada paso que daba era una herida más profunda. Dejé que todo me consumiera hasta estar al borde de rogar a la muerte que me llevara, queriendo ser su amiga, y acompañarla en su búsqueda del alma perfecta.


Sin embargo, ese deseo se fue desvaneciendo, pero se transformaron en otra clase de martirios, de los cuales el último marcó el inicio del desarrollo de un corazón frío, y un cuerpo que sólo está presente en la casa pero que su mente explora épocas de las cuales crea nuevas historias. Puesto que, a sus progenitores no les debía nada más que cortesía, respeto y poca obediencia mientras formaba su propia vida fuera de todo ello.

En los últimos meses se destapó una parte de la cruda verdad pues su matrimonio llegó hasta la última gota de paciencia. Ella declarando estar enamorada de otra persona, y él en su agonía de haberse partió en dos su orgullo de hombre, comenzaron los encuentros cada noche. Palabras fuertes y resentimientos guardados por años salieron a la luz. Buscan quien esté de su lado, y siendo sincera, no estoy dispuesta a formar bando, lo que me ha provocado la guerra en mi contra aunque yo me considero como espectadora, están necios de hacerme parte de esta obra. 

Golpes que quieren relucir, se detienen al primer grito, llantos que se escuchan entre las paredes, los perros ladrando y yo encerrada en mi habitación, esperando la siguiente mañana para comenzar mi rutina diaria.

El telón se cierra, parece que aún no hay final definido, aunque el autor ya ha revelado una parte de cómo acabará esta escena. Cada quien se va a descansar a soñar en su próximo diálogo y en cómo tener ventaja de la situación; ambos están muy equivocados... Pero al final, no me queda hablar mucho, pues como he dicho solo soy una más del público.



-Hablando sola

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