... Me envolví entre mis sábanas color rosa para explorar mi cuerpo abandonado, ha pasado muchísimo tiempo desde que no siento ninguna sensación de placer. Ni siquiera mis manos, expertas en el arte de la seducción propia, lograban nublar mi mente en blanco para dejarme llevar en la penumbra de la noche. El estrés era demasiado grande. Pensar que su cuerpo estaría en brazos de ella, rompía mi concentración. Sin embargo, lo creo un caballero y además no es muy bueno estando de mujer en mujer... Pensando en él, y nuestros encuentros, me ayudaban a maquinar y ha recorrer mi piel cálida que gritaba con desesperación su presencia.
Nadie, absolutamente nadie podía despertar lo que él despertaba en mi, ha sido el único que logró sacar esa lujuria que tenía guardada y que ni siquiera yo sabía que me manejada.
No era solo placer, era amor, ambas cosas estaban ligadas por el deseo de estar complemente cerca y tocar el cielo. Aún cuando no llegamos a consumir el acto, ya estaba pensando en dejarlo ser... Pero mis bloqueos mentales y de responsabilidad por mi carrera me detenían a probar el mayor extasis.
A pesar de la bomba de febrero, hasta la fecha he vivido en castidad completa. Un caballero intentó llamar mi atención, queriendo conquistar lo que ya estaba conquistado por esa persona, él está consciente de ello. Fue todo un fracaso, no podía evitar lanzar una mirada de sarcasmo y decepción en cada intento de solo un beso, me parecía patético. Nunca me gustó realmente, la soltería hace pensar que por estar libre, un beso no es nada, pero hasta por un beso puedes saborear la dulzura de la vida y eso, solo lo había logrado una persona en mi. Cada día me convencía más que mi cuerpo y mi corazón solo eran de una persona. Me estaba hartando que mi estrés y falta de manejar problemas me afectarán hasta en mi único momento de salir a flote con pasión por mi misma. Pero antes de cualquier movimiento sabía que tenía que meditar.
Extrañando sus caricias, sus besos bajando por mi cuerpo, su manera de comenzar con el acto, nuestras ropas cayendo... Le anhelaba. Nunca había esperado tanto tiempo sin estar con él.
Mi habitación cada vez más fría, mi cuerpo con tanto calor rezagado, tanta pasión reprimida, y controlada porque sabía contra quién la quería desatar.
Su mirada, esa mirada tan pura al verme a su lado, mi cuerpo en completa paz a su lado... Todo era ideal. Siempre traté de complacerle, y quiero creer que lo lograba y que nadie más podría hacerlo. Y él siempre buscando mi felicidad en su habitación, sabía cómo hacerme llegar.
Desde marzo, tratando de remediar errores, sabiendo que cada acto que hacía terminaría mal, pero había perdido mi madurez y templanza. La estoy recuperando. Ordenando mis pensamientos y sentimientos... Los deseos fueron los últimos es alinearse a la lista. Eso estaba intacto, en ese sentido, no estaba dispuesta a estar con nadie que no fuera él...
Han pasado varios meses y la noche se ríe de mi, pobre adolescente ingenua que no sabe darle amor a su propio cuerpo, tan fácil que parece... Pero no lo es, simplemente no lo es.
Le extraño por todo lo que es él, no sólo porque me hacía sentir mujer, sino, por todo, absolutamente todo de él... Podría buscarle, sé que es una posibilidad su rechazo, pero sí lo intentaría. Aunque primero debo terminar de completar mi carácter fuerte que me hace tanta falta para volver a dar todo de mi como lo hice cuando comenzamos.
Se hicieron las 2:15 de la mañana, no lo logré concebir el sueño. Llevo una semana así...
Apenas iniciando el día pero necesitaba escribir...
-Hablando sola.
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